CASTILLA

Mariano volvió a rescatar a Zidane en Gernika

El dominicano hizo el 1-1 del filial blanco en el 78', cuando sólo llevaba seis minutos en el campo. El Castilla salvó un punto gracias al gol número 11 de su pichichi.

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Con Mariano, Zidane tiene un seguro de vida. Sólo tiene que poner al dominicano y el Castilla sale ileso de los precipicios más pronunciados. Esta vez la máxima se cumplió en Gernika, donde el filial blanco estaba pasándolo mal y perdiendo (1-0) hasta que el técnico galo recurrió en el minuto 72 a su pichichi, que estaba en el banquillo. Sólo seis minutos, seis, necesitó el caribeño para rentabilizar esa decisión (por otro lado tardía) de su entrenador en un golazo de vaselina preciosista pero totalmente eficaz desde fuera del área. Una definición en la que Raúl sentó cátedra en la casa blanca. Con esa diana, ya son 11 los goles del máximo goleador castillista este curso.

Y un gol que supuso un punto cuando el Castilla no terminaba de tener las ideas claras. Zidane optó por rotar y salir de inicio con el colombiano Narváez en punta para intentar someter a un Gernika indomesticable en Urbieta, donde no ha perdido aún esta temporada. El conjunto local, dirigido por Luazes, gozó de una primera oportunidad en el minuto 15 en un córner cargado de cicuta, aunque acabó asestando el mandoble en el 37', con un gol de Lander en el que tuvo también que ver un error de Marcos Llorente...

La segunda mitad, con los guerniqueses manejando la situación sin vivir sobresaltos, no cogió la velocidad e ingenio que necesitaba el Castilla hasta que Zidane decidió mirar a su banquillo y desplegar la artillería que tenía ahí, cogiendo polvo. Ya con Mayoral y Mariano en el césped, el primero hizo un jugadón yéndose con habilidad exquisita de Pérez con dos quiebros antes de cedérsela al segundo para que pintara su obra de arte ante Altamira.

Un arrebato que devolvió la alegría juvenil a los cachorros blancos. Se desató un torbellino de ocasiones en el que el Gernika acabó sujetándose a un madero para mantenerse a flote ante las ocasiones consecutivas de Mariano, que estuvo a punto de lograr el 1-2 en el 85' otra vez de vaselina, el paradón de Altamira a un chut traicionero de Mayoral dos minutos más tarde y apenas segundos después fue Odegaard el que estrelló un zurdazo al palo largo. De haber durado unos minutos más, quién sabe si el Gernika hubiera resistido tanto vaivén sobre su portería. Quizá Zidane, mirándolo en retrospectiva, se arrepienta de no haber agitado un poco antes el avispero.