Casemiro enamora a Rafa Benítez con su disciplina

REAL MADRID | EL ANÁLISIS

Casemiro enamora a Rafa Benítez con su disciplina

El jugador volvió del Oporto bendecido directamente por Rafa Benítez, a quien ahora le está enamorando con su respuesta en el campo. En París, gran partido.

Paso adelante. La obsesión de Rafa Benítez en París era dar un paso adelante en la presión, para no dejar elaborar al PSG desde atrás. En esta tarea el entrenador aplicó a Casemiro, dándole mucho recorrido de campo, desde la zona media del Madrid hasta la medular del rival (ver gráfico térmico adjunto del territorio que pisó el brasileño). Además de ejercer una gran presión, Casemiro equilibró las líneas dando una gran seguridad, recuperó 7 balones (interceptó en total 11), remató a puerta en tres ocasiones y hasta se le vio en el área pequeña buscando remachar una jugada.

Seguridad en el pase. Una de las cualidades que el Madrid manifestó en París fue la seguridad en el movimiento del balón (84% de acierto de media) y en esta faceta la aportación de Casemiro estuvo por encima de la cota general: 86%. De este modo transmitió una enorme seguridad en cada acción (erró apenas siete pases), acompañado por Kroos, que también jugó a una altura soberbia en la tarea de consolidar los pilares de recuperación y salida de balón. Casemiro, además, mejoró su media de pase bueno en campo contrario, que venía siendo de un 77%, ya que en París llegó al 82%.

Jerarquía. Casemiro ha regresado de su experiencia en el Oporto con una virtud multiplicada: la jerarquía en el campo. Ha perdido timidez para ganar en participación; ha dejado a un lado el trabajo gris, para emplearse en acciones que realmente tienen un peso específico en el equipo. En París, Casemiro borró del campo a la medular del PSG, en la que se alineaban los Di María, Verratti, Motta y Matuidi, jugadores de alto rango. Peleó con ellos y también echó una mano para secar a los delanteros parisinos. Los números hablan de la autoridad del brasileño: de 13 duelos cuerpo a cuerpo, ganó 9. Todo un muro que arrugó al PSG, sobre todo en la primera parte, que fue de gran dominio madridista.

Responsabilidad. Casemiro volvió del Oporto bendecido directamente por Rafa Benítez, a quien ahora le está enamorando con su respuesta en el campo. El brasileño ha ido de menos participación a más minutos. Suma 311 de juego en Liga, mientras que en la Champions firmó su segundo partido completo en París, tras disputar los noventa minutos ante el Malmoe. Solventó con notable la responsabilidad de saltar a un campo ‘top’ como es el del PSG sin acusar nervios. Casemiro es ya un relevo perfecto para cuando no juega Modric o el propio Kroos. A Benítez le crea un bendito problema la confirmación de que el brasileño tiene toda la capacidad para ser titular en cualquier campo de Liga o Champions.

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