UCRANIA - ESPAÑA

Esta noche toca la cuadrilla del arte: Thiago, Isco y Nolito

Una España de meritorios se enfrenta a la necesidad ucraniana (20:45, TVE1). Diez de los once titulares no superan los diez partidos con La Roja.

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Era el encuentro de mayor compromiso del grupo (sigue el partido en directo en as.com) y la Selección lo ha desprovisto de dramatismo por su buen trabajo desde el patinazo de Eslovaquia a nuestros días: siete victorias, 16 goles a favor, ninguno en contra y el premio de un paseo por el Olímpico de Kiev, donde recogimos la última Eurocopa.

España se ejercitó ayer por la tarde en el estadio del partido. Con la clasificación matemática conseguida, el buen ambiente fue la tónica general de la última sesión antes del choque de esta noche.

Un descanso bien ganado ante Ucrania para quienes hasta aquí nos llevaron y, a la vez, una oportunidad para los que nos llevarán quién sabe hasta dónde en los próximos años. Porque Del Bosque, como correspondía, empleó a los marines ante Luxemburgo y probará hoy a los reclutas para aliviar los efectos del virus FIFA. De la alineación que se espera sólo Mata (o Cesc, que de jugar llegaría a los 100 partidos) supera los once choques internacionales, hecho insólito en una Selección entregada a su cada vez más amplio club de los cien.

También Ucrania hubiese firmado, tras su mal comienzo, un panorama así. Evita la repesca la mejor tercera de los nueve grupos y sólo ella depende de sí misma. Incluso puede ser segunda obteniendo un mejor resultado que Eslovaquia en Luxemburgo. Le anima que sólo ha perdido, ante España, uno de sus últimos once partidos, aunque ha decaído el impulso de aquella era Lobanovsky, el hombre que puso a Ucrania en el mapa del fútbol soviético y europeo. “El gran problema es la guerra; falta dinero para el fútbol”, se queja el seleccionador Mijail Fomenko, técnico que hace 22 años humilló con el Dinamo de Kiev al Dream Team de Cruyff.

Sólo dos de sus futbolistas, el sevillista Konoplyanka y el veteranísimo Tymoschuk, ya de vuelta en Kazajistán, actúan fuera. Dinamo y Shakhtar son sus nutrientes y en Yarmolenko, al que sigue el Barça, radica su mayor peligro.

Sobrada de puntos, España saca el periscopio para medir la madurez de sus nuevos talentos. Apetece ver de nuevo juntos a Thiago e Isco, pareja diabólica en la Eurocopa Sub-21 de 2013. Entre ambos le hicieron cuatro goles a Italia en la final y pelearon por el Balón de Oro del torneo, finalmente conquistado por el entonces centrocampista culé. Sin embargo, su irrupción en la Absoluta se ha ralentizado. Primero, porque ahí la competencia era sobrehumana (Xavi, Iniesta, Xabi, Busquets, Cazorla, Cesc, Silva…) y luego por la falta de continuidad en sus equipos. A Thiago le han castigado cruelmente las lesiones hasta el punto de que hoy jugará su primer partido en año y medio con la Selección. Isco, con mejor salud, ha sido siempre la primera pieza en caer en cada fichaje de Florentino pese a la presión que en su favor ejerce el Bernabéu. A falta de Silva, serán los polvos mágicos de España en Kiev. Nolito completará la cuadrilla del arte. Y Mario y Etxeita esperan poder debutar.

Racha. También existe curiosidad por conocer hasta dónde alcanza la racha de Paco Alcácer, que no acaba de echar la puerta abajo en el Valencia pero que lee como ningún otro nueve ese fútbol de toque, distracción y paciencia de la Selección española. Sus seis goles en nueve partidos (ratitos) suplen su falta de espectacularidad y de márketing. Y en la portería, De Gea, que todavía anda a rueda de Casillas. Se espera fútbol sin sufrimiento. Y eso también vale para Piqué.