SEVILLA

Mariano: "Con hacer un 5% de lo que hizo Alves aquí..."

"Todos los laterales del mundo se quieren parecer a Alves. Lo ha ganado todo. Para mí es un ejemplo. ¿Presión por compararme? Para mí es buena", dice el brasileño.

Mariano: "Con hacer un 5% de lo que hizo Alves aquí..."
MIGUEL ANGEL MORENATTI DIARIO AS


¿Cómo le va?

—Estoy muy contento, la ciudad es muy linda, me gusta mucho, sobre todo el clima. Se parece al de Brasil y para mí venirme de Francia a Sevilla... En Burdeos ya hace frío y aquí estoy todavía en pantalón corto. Mi mujer está aquí conmigo y está muy feliz; mi padre, madre y hermanos vendrán después.

—Su salida de Brasil fue tardía para lo que se acostumbra...

—Normalmente los jugadores salen con 18 o 19 años pero sólo los muy buenos. Yo salí con 25 años, pero creo que era una edad buena. Tenía madurez y el echar de menos a la familia se lleva mejor, que los brasileños añoramos mucho nuestra casa.

—Ya sabrá que aquí a todos los laterales diestros se los compara con Alves.

—Todos los laterales del mundo se quieren parecer a Alves. Lo ha ganado todo. Para mí es un ejemplo. ¿Presión por compararme? Para mí es buena. Yo quiero hacer muchas cosas buenas como él hizo aquí, es un grande. Si llego a ser un 5% de lo que él fue aquí... Para mí será fantástico.

—¿Cómo se lleva con su ‘rival’ Coke?

—Parece brasileño por cómo ataca. Me llevo muy bien con él, es una persona genial. Lo conozco poco porque llevo poco tiempo aquí pero el vestuario es genial. Ha ganado dos títulos aquí, es un capitán y tiene todo mi respeto independientemente de que juegue en la misma posición que yo.

—La afición aún no ha podido ver del todo cómo juega Mariano.

—Quiero ganar siempre y me gusta mirar hacia adelante. Atacar, hacer buenos centros... Todos los laterales tienen una especialidad. O defiendes muy bien o atacas muy bien. Yo creo que tengo el potencial para atacar y para defender, pues doy todo lo que tengo.

—¿Lo pasó tan mal como parecía el día del Celta?

—Nunca había jugado a esa hora. Ni en Francia ni en Brasil. Hacía mucha calor, que en Brasil también lo hace, sí, pero no se juega a estas horas. Mi último partido completo fue el amistoso ante la Roma, había empezado el 28 de junio la pretemporada con el Girondins, me incorporé a otra pretemporada que se hizo larga... No fue un buen día, fue muy complicado.

—Y además con el añadido de jugar en otra Liga y país tan distinto ¿no?

—Aquí se entrena bastante más que en Burdeos. Allí de vez en cuando tenemos entrenamientos muy intensos, aquí son siempre. Pero entiendo que se entrene así aquí porque se ve en los resultados. No se va a cambiar la forma de entrenar por mí, soy yo el que tiene que adaptarse a esta exigencia.

—¿Qué le parece Unai Emery?

—No es muy diferente a los entrenadores brasileños. Casi todos son como Unai. Tienen muchas ganas, participa con nosotros, presiona, te habla... En Francia es totalmente distinto, yo los entrenadores que he tenido (Sagnol y Giroud) eran de hablar con su staff técnicos y ellos con nosotros. Directamente hablan muy poco con los jugadores.

—¿Y futbolísticamente?

—En Francia se juega mucho más directo que aquí. Aquí se elabora, como en Brasil, pero la velocidad es mayor. Es decir, vengo a una Liga en la que se corre como en Francia pero se toca como en Brasil. Para los nuevos no es sencillo.

—En las tres últimas temporadas jugó más de 35 partidos, pero en ésta parece que rotará más ¿Cómo lo ve?

—Depende del equipo, entrenador... aquí se rota mucho, en Brasil se mantiene el once titular hasta donde se pueda. Yo en Francia no estaba acostumbrado a quedarme de suplente al tercer o cuarto partido. No comprendía qué pasaba. Yo estoy listo tanto para tener continuidad, que es como creo que rindo mejor, como para aprovechar las oportunidades que me vayan dando.

—Neymar lo saludó muy efusivamente cuando se enfrentaron.

—Lo conocía de jugar contra él pero los brasileños, aunque no nos conozcamos personalmente, nos saludamos siempre por saber que somos brasileños. También conozco a Daniel y Adriano. Neymar es un tipo muy simple, muy humilde. Cuando vino a saludarme me quedé impresionado.