CAFÉ, COPA Y FÚTBOL | MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ

“Prefiero a Cristiano, Leo Messi tiene muchas interrupciones”

Miguel Ángel Muñoz presume en Las Estaciones de Juan de entrenar con los veteranos del Madrid y confiesa que es difícil no hacer el ridículo si juegas pachanga junto a Zidane.

“Prefiero a Cristiano, Leo Messi tiene muchas interrupciones”
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—Muchos nos cuentan que, de no haber sido artistas, habrían sido futbolistas. En su caso tiene base porque jugó en el Real Madrid.

—Me considero el tipo más afortunado del mundo porque uno se pasa la vida buscando su vocación y mientras tanto trabaja de lo que puede. En mi caso he tenido una vocación desde niño que era el fútbol y a los diez años empecé a trabajar de actor casi por casualidad. Luego, el actuar es lo que se ha convertido en mi vida. Y sin embargo nunca he dejado el fútbol. De pequeño ya jugaba en el Real Madrid.

—No era fácil entrar en el Madrid, ¿hizo la prueba preceptiva o entró por enchufe?

—Hice la prueba en el Torneo Social como todo el mundo. Éramos muchos, pero tuve la suerte de que se fijaron en mí. Estuve durante un tiempo con el equipo que llevaba Jaro. El problema es que empecé a trabajar muy pronto.

—Habla del rodaje de su primera película.

—Cuando estás en el Madrid tienes que entrenar muchos más días a la semana que en cualquier otro equipo. Era imposible compaginarlo con los rodajes. Lo echaba en falta, pero era imposible. Al final como no podía estar en el Madrid, jugaba al fútbol en Galapagar y en la selección de la Sierra. Poco a poco actuar se convirtió en mi primera ocupación y el fútbol pasó a una segunda opción.

—Pero ha seguido jugando

—Gracias a mi trabajo de actor me hice conocido y todos se enteraron de que era muy madridista, que jugaba mucho al fútbol y que no se me daba mal. Así que un día coincidí con Fernando Hierro y me invitó a que me fuese a entrenar con los veteranos. Fue una experiencia fabulosa y desde entonces juego con ellos al menos un día a la semana en Valdebebas.

—¿Con quién juega?

—Con todos los grandes. Incluso con Zidane, aunque cuando entrena viene menos. He jugado mucho con el Buitre, Chendo, Santillana, con todas las glorias que tanto he admirado. Siempre que estoy en Madrid y no estoy trabajando, me voy a la pachanga que echamos martes o jueves. He cumplido los dos sueños de mi vida: interpretar y jugar al fútbol con los ídolos de mi infancia. Casi nada. Hace dos años estuve haciendo una serie para HBO Capadocia en México DF y el Madrid fue a jugar un amistoso con Hugo Sánchez y me invitaron a jugar con ellos. Fue un sueño.

—¿Con Zidane tiene buena relación?

—Zizou me invitó a jugar el partido de ‘Los amigos de Zidane frente a los amigos de Ronaldo’ en La Rosaleda y jugué quince minutos. El otro que jugaba y que no había sido futbolista era Michael Schumacher.

—¿Se siente uno ridículo jugando al fútbol con Zidane?

—Desde luego. Estás en Valdebebas y cuando alguien le está pasando el balón, él ya sabe lo que va a hacer. Tiene un primer toque, un control orientado que, cuando lo hace, ya te está ganando porque se ahorra un toque. Mientras tanto, a ti te ha roto la cadera. Cuando juego con ellos tengo mucha presión porque lo que no quiero es hacerles perder el tiempo. Es mejor pasarla rápida y, sobre todo, no perder balones.

—Si pudiera elegir, ¿mejor futbolista que actor?

—Lo que me habría gustado es jugar en el Real Madrid. Para jugar en el Madrid tienes que ser absolutamente excepcional y, además, tienes que tener mucha suerte.

—Y el resto de veteranos con los que juega, ¿están en forma?

—Fernando Hierro está para jugar ahora mismo. O Alfonso Pérez. El Buitre está en una forma excepcional. A veces en vez de jugar se dedica a dar 350 vueltas al campo. Y el que está en una forma asombrosa es Santillana. Mi padre se parecía a él.

—¿Su padre fue futbolista?

—Mi padre fue un futbolista muy bueno. Llegó a jugar con Mejías, el que fue portero del Atleti. Hizo la pretemporada con el Rayo Lourdes, en Campamento y allí jugaba con Juan Señor, que luego sería la estrella del Zaragoza. Hubo un año que aquel Rayo fue el único equipo que ganó al Castilla y el pichichi fue mi padre. La mitad de los goles los metía de cabeza. Me contó que estudiaba a Santillana y que le copiaba hasta la forma de saltar. Recuerde que Santillana no era alto y, sin embargo, saltaba como nadie. A mi padre le llamó Amancio para hacer la pretemporada con el Castilla, sin embargo, se lesionó y luego Grosso no quiso contar con él.

—Y usted sin tener ninguna relación con el cine, ¿cómo acaba con diez años haciendo una película?

—De casualidad. Una amiga de la familia, actriz, se llevó una foto mía. Hice una prueba y me cogieron para ser el protagonista de ‘El palomo cojo’ de Jaime de Armiñán. Tenía 11 años y estuve rodando en Cádiz. A partir de aquella película, todos los años me llamaban para trabajar. He pasado por todas las series de éxito juvenil de la época. Con ‘Al salir de clase’, que fue la primera, no podíamos ni andar por la calle. Y después con 16 años hice ‘Compañeros’ y luego ‘Un paso adelante’ con 18. En aquellos tiempos, solo había tres cadenas de televisión y te veían seis millones de personas. Luego, además, montamos un grupo juvenil de música que, incluso, llegó a actuar en el Palau San Jordi ante quince mil personas.

—Pero usted no había cantado en su vida.

—Ni bailado. Cuando terminé COU estaba pensando si hacer selectividad o irme a Los Angeles a intentar trabajar en alguna producción. Entonces me llamaron para hacer la prueba de ‘Un paso adelante’ y me dijeron que era imprescindible bailar. Yo entonces sólo jugaba al fútbol. Decidí ponerme ocho horas diarias a dar clases de baile. Hice las pruebas y las pasé canutas haciendo la serie, porque bailaba mucho menos que el resto de mis compañeros. Con el tema de cantar fue lo mismo. Me puse a dar clases como un loco y en los primeros discos lo que yo hacía era hablar porque no sabía entonar absolutamente nada. Esto es lo que he hecho toda mi vida. Investigar y aprender. Cuantas más herramientas tengamos para enfrentarnos al trabajo, mejor.

—Finalmente acabó compartiendo plató con estrellas de Holywood.

—Cuando te gusta esto tanto como me gusta a mí, te puedes imaginar lo que supone que te llamen para hacer una película con Sharon Stone y Andy García.

—¿Tuvo que pasar muchos filtros?

—Primero tienes que tener un dominio del inglés absoluto, luego pegarte con unos cuantos, hacer tropecientas pruebas y que te acepten. Al final la satisfacción es enorme.

—¿Hay mucha diferencia con el cine español?

—No, para nada. La diferencia está en el presupuesto. Al rodar allí, me encontré que más del 25% del equipo de rodaje era español. Lo sabemos hacer exactamente igual. Cuando tienes presupuesto puedes hacer las cosas de otra manera. El talento es el mismo. En el cine español hay muchísimo talento.

—Pero en algo notará la diferencia.

—Cuando haces una gran producción, como cuando estuve rodando ‘Capadocia’, me dieron un plan con todo lo que íbamos a hacer en los siguientes cuatro meses. Aquí en España eso no pasa porque la producción no puede invertir el dinero de escribir toda una serie con el riesgo de que no funcionen los primeros capítulos y te la retiren. La diferencia es de presupuesto.

—¿Cómo es trabajar con un mito como Sharon Stone?

—Es una súper profesional. Tanto ella como él (Andy García) son dos personas muy inspiradoras a la hora de trabajar. Entonces comprendes por qué son estrellas de Hollywood y por qué les ha ido tan bien.

—Hablando de cracks, ¿quién es más completo, Cristiano o Messi?

—Desde luego me quedo con Cristiano. A Messi le veo con la camiseta blaugrana y como madridista que soy, mi juicio no es objetivo. De todas formas, no se puede comparar a uno y a otro porque son muy distintos. Si jugasen en la misma posición los podría comparar, pero no es el caso.

—¿Estamos hablando de dos jugadores de época?

—Creo que todavía no. A los dos les queda algo tan importante como ganar un Mundial. Si lo consiguieran, me atrevería a decir que cualquiera de los dos estaría un paso más que algunas de las míticas leyendas. Si Cristiano se echase un equipo como Portugal a la espalda y ganara un Mundial no podría compararse a lo que supone ganarlo con Brasil. Messi me parece un fuera de serie pero con demasiadas interrupciones.

—¿Su percepción de cómo acabó el asunto Casillas?

—Me pongo en la piel de Casillas y me da mucha rabia, mucha pena. Nos ha salvado de tanto, no solamente como madridista, sino como español. Creo que le tendrían que haber tratado con mucho más respeto. Sin embargo hay que conocer lo que pasaba dentro del club. Me da mucha pena porque poco a poco en el Madrid nos quedamos sin cantera. Me gustaría ver un equipo con más gente de la casa. Creo que hay talento pero hay que dar más oportunidades. El ejemplo lo vimos con Morata.

—¿Dónde falla el Madrid?

—Creo que el respeto es lo principal que tiene que haber en un vestuario. Y eso se transmite desde arriba. La manera de transmitir el respeto por la camiseta, por la historia de un club, lo marcan quienes tienen la capacidad de mandar. De ahí vamos bajando escalones hasta el último utillero del vestuario. Por ahí van los tiros de ciertas cosas que pasan en equipos en Madrid o Barça.

—Por ejemplo, el caso de Mourinho.

—Mourinho, que me parece un fuera de serie como entrenador, no me gusta nada su manera de gestionar el vestuario. Pero claro, si tú desde arriba le das el poder absoluto para hacer lo que quiera, luego tampoco se lo puedes reprochar.

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—¿Florentino es solución o problema en un equipo como el Madrid?

—Uff… qué pregunta, no sé qué decirle. Solo le diré que es un gran empresario. Y punto.

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