ESPANYOL

La última palabra en los refuerzos la tiene Sergio

La dirección deportiva le da permiso al técnico para decidir. Un ejemplo es el caso Diop, que hoy firmará pero que se irá cedido a Las Palmas.

Sergio, entrenador del Espanyol.
CARLOS MIRA
Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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El caso de Pape Diop, que hoy vivirá su desenlace, está siendo rocambolesco en las formas: un jugador que está atado desde principios de año, pero que finalmente (y si la operación no da un giro de 180 grados) no vendrá este curso porque el entrenador no cuenta con él; aunque, a ojos de gran parte de los aficionados y de otros empleados del área deportiva, mejoraría el nivel de la plantilla. Pero este caso constata la manera de operar de la secretaría técnica desde que Óscar Perarnau asumió el mando, a finales de 2012. Y se resume en que el entrenador siempre tiene la última palabra.Es ya conocida la manera de trabajar, tan puntillosa y estudiada, del equipo de Perarnau. De septiembre a diciembre, se encargan de visualizar infinidad de partidos, de otear el mercado y de planificar las posiciones a reforzar de la próxima temporada. De ese listado, se escogen los futbolistas más interesantes y se hace un estudio más exhaustivo, basado en observarlos en directo, recopilar información sobre su entorno y conocer su situación contractual, etc. Los listados y los candidatos son numerosos. Antes de dar el paso para fichar al jugador que más gusta, es el entrenador el que da su visto bueno, ya que se entiende que es él quien luego tiene que sacarle rendimiento al futbolista. Ya ocurrió con Javier Aguirre cuando quiso a Martin Petrov.

Decisión. Si Sergio González, en este caso, considera que ese jugador no es de su agrado aunque la dirección deportiva opine lo contrario, ese futbolista no vendrá. Hay casos. Salva Sevilla, por ejemplo, llegó a la entidad porque el entrenador apostó por él pese a que su representante aumentó las exigencias en el último momento y la dirección deportiva se resistió en esas condiciones. Al final, Sergio lo quiso y llegó. Otro de ellos es Felipe Caicedo, un fichaje del entrenador, excompañero suyo y quien más insistió en su contratación aunque las condiciones no fuesen las mejores para el Espanyol. “Es el entrenador el que tiene que trabajar cómodo y el que más se la juega”, comenta una voz del área deportiva. Por eso mismo, es él quien tiene la última palabra y quien valora, al margen de las cualidades técnicas del jugador, la estabilidad del grupo. Algo así está ocurriendo en el caso Diop. Sergio dio el visto bueno cuando se adquirió un compromiso verbal en enero, pero, meses después y ante la evolución de algunos de los jugadores, el técnico ha cambiado de criterio. Es él el que acabará decidiendo.

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