REAL MADRID

La semana clave de Ramos

Abordará formalmente su renovación tras la Audi Cup. Florentino acordó con él en China comenzar de nuevo la negociación. Ramos no quiere firmar a la baja y aún no hay acuerdo.

El armisticio de Guangzhou del pasado 27 de julio entre Sergio Ramos y Florentino significó un alto al fuego. Gracias a ese acuerdo vimos a Ramos recoger la copa de la International Champions Cup de China, algo que en Australia no ocurrió. Pero todavía no se ha producido el fin de la guerra. Esta semana es clave para que se selle o no un tratado de paz definitivo que culmine con la renovación del central de Camas y en el que parezca que ninguna de las dos partes ha capitulado. El encuentro formal se producirá el jueves o el viernes justo después de la Audi Cup puesto que este fin de semana el futbolista ha desconectado con su familia tras 20 días de gira y hoy mismo viaja con el equipo a Múnich.

En China no se produjo conversación alguna sobre cuestiones económicas, el núcleo fuerte de las hostilidades. También estuvieron en esas reuniones informales José Ángel Sánchez y René Ramos, agente y hermano del jugador, para acercar posturas y desenterrar el hacha de guerra. El futbolista estaba molesto con la entidad porque en la opinión pública caló el mensaje, filtrado por el club, de que era un pesetero y que su entorno (su hermano) no estaba a la altura para negociar su renovación. El disgusto de Ramos, fundamentalmente, venía por la promesa de Florentino de mejorarle el contrato tras la final de Lisboa. La primera propuesta de la entidad, realizada en septiembre, fue de 7 millones netos (actualmente cobra 6). Él quería, y quiere, 10. El Madrid, por su parte, no tenía mucha prisa en renovarle porque todavía le quedan dos años de contrato (acabaría con 31 años) y su cláusula es de 200 millones de euros. Ramos y Florentino vivieron hasta el pasado 24 de junio un período de guerra fría. Fue entonces cuando el futbolista sacó el tanque del Manchester United a José Ángel Sánchez: “Escuchad ofertas por mí”. Tenía bajo su brazo una oferta de los Red Devils: un contrato por cinco temporadas y 55 millones de euros. No disparaba con balas de fogueo porque, además, al club se le complicaba la situación en el frente de De Gea. Florentino, asimismo, estaba preocupado por las secuelas de la contienda librada con Casillas. En la redespedida del portero, el pasado 13 de julio, 2.000 aficionados pidieron su dimisión en el Santiago Bernabéu. Por este motivo se produjo el armisticio de Guangzhou: el presidente madridista cambió de actitud a la vista de las críticas recibidas tras la marcha de Iker.

Postura. De momento, en el club el discurso es optimista: “Ramos quiere acabar su carrera en el Madrid, igual que nosotros”. Otro asunto es saber si será a cualquier precio (Ramos no quiere renovar a la baja y Florentino se resiste a quedar como el derrotado).

El único acuerdo que han llegado por el momento es el de abordar de nuevo las negociaciones partiendo de cero. Sergio Ramos fue titular en tres de los cuatro partidos de la pretemporada (Inter, City y Roma) y suma 202 minutos en total. Cometió una mano absurda ante el City, pero se mostró sobrio atrás en el resto de los partidos. “Ramos es un gran capitán y se va a quedar con nosotros”, repite Benítez desde la trinchera del terreno de juego. Esta semana los generales de la batalla, Ramos y Florentino, pueden instaurar la paz definitiva...


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