Fue Nuno el que instó a los jardineros a no regar el césped
La normativa delega en el equipo local la decisión y el portugués entendió que, primero, el césped estaba en buenas condiciones y, además, no hacerlo beneficiaba su planteamiento.


Marcelino apareció en sala de prensa y en su primera respuesta a una pregunta sobre si le había gustado el partido ‘coló’ la frase de que “parece que se estropearon los aspersores”. En verdad desde el minuto uno de partido el técnico asturiano había mostrado desde el banquillo su queja por la decisión del Valencia de que no se regara el césped.
Fue Nuno el que instó a los jardineros a que no se regara el terreno de juego ni en los prolegómenos ni tampoco en el descanso. La normativa de la LFP delega en el equipo local tal decisión y el técnico portugués entendió que, primero, el césped estaba en buenas condiciones y, además, no hacerlo beneficiaba su planteamiento de partido de desgaste.
A Nuno las declaraciones de Marcelino no le gustaron y por ello en sala de prensa, aunque de primeras trató de moderse la lengua con un “no comento”, dejó frases como “yo no lloro” o “el entrenador del Villarreal podría comentar el tiempo que ha perdido pensando en frenar nuestra intensidad”.
Con las palabras de Marcelino y Nuno volvieron los piques a un derbi que desde hace años es el más relevante de cuantos se disputan entre clubes de la Comunitat Valenciana. Hasta el punto de que el domingo un canal británico viajó para hacer un reportaje de la historia del derbi. La relación entre clubes es políticamente correcta, al menos desde la salida de Manuel Llorente y la llegada de Amadeo Salvo. Si bien, dista de ser íntima.
Por petición de los dirigentes del Villarreal, que consideran una pose tener que sentarse un presidente al lado del otro sin poder vivir el fútbol (en El Madrigal desde hace años están separados), en el palco de Mestalla se vió a Fernando Roig, Roig Negueroles y Jose Manuel Llaneza a un lado de la fila y, al otro, con Juan Sol haciendo de frontera, al consejero Manuel Peris, al presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, al presidente Amadeo Salvo y al consejero Kim Koh. Una metáfora de lo acontecido en la sala de prensa es que Marcelino y Nuno quizás dijeron lo que sus dirigentes piensan y no pueden decir. Uno que su equipo se ha ganado el respeto y por lo tanto está a la altura deportiva del rival, otro que hay obsesión hacia ellos.
La foto de Bailly y Negredo circuló por el vestuario ché
En el Valencia había malestar por la actuación de Melero López. Entendían los técnicos y jugadores blanquinegros que condicionó el encuentro con dos decisiones: una, no ver una mano de Mario en la primera mitad que hubiera significado la segunda cartulina amarilla; dos, el penalti que reclamó Negredo por agarrón de Bailly. En las redes sociales circuló a los pocos minutos de suceder la acción, una captura de televisión en la que se veía la camiseta del delantero blanquinegro siendo estirada por el central del costamarfileño. Esa imagen corrió después como la pólvora a través del whapsap de los jugadores del Valencia una vez acabó el partido y entraron al vestuario.
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En Almería y en Sevilla tampoco regaron el césped
En el Villarreal están sorprendidos tras ver como en sus últimos partidos como visitantes, su rival no riega el campo y prefiere jugar en seco. Les sucedió en Almería, en Sevilla en la Europa League y también en Mestalla. En Almería, además, se jugó el partido a las doce del mediodía y ni antes ni al descanso del partido. El Sevilla se negó a regar, por lo que sólo se hizo una vez, como obliga la UEFA. Pero donde más sorprendió la negativa fue en Mestalla. “Es un orgullo que los rivales utilicen todas sus armas para intentar pararnos, la verdad es que dice mucho de nosotros, aunque debería ser obligatorio tener un campo en condiciones lo mejor posibles siempre que se pueda”, dice Marcelino.



