Se repite la historia: las otras fiestas sonadas en el Real Madrid
El cumpleaños de Cristiano no ha sido la primera fiesta de los jugadores madridistas que ha sentado mal a la afición. Hacemos un somero repaso a otras situaciones parecidas.
La boda galáctica en París. 14 de febrero de 2005, lunes. El Madrid venía de ganar 1-2 a Osasuna. Ronaldo celebró su boda con Cicarelli en el palacio de Chantilly (París). Florentino y Moratti fueron los padrinos. Asistieron Fernández Tapias, Butragueño, Figo, Roberto Carlos, César, Solari, Celades, Guti, Samuel, Mejía, Pavón, Raúl Bravo y Borja. También fue Luxemburgo, que fijó el entrenamiento para el día siguiente a las 16:30. Ronie llegó 45 minutos tarde. El Madrid perdió luego 0-2 ante el Athletic.
Desmadre en La Moraleja. El 22 de septiembre de 2003, Ronaldo organizó su 27 cumpleaños en La Moraleja. Muchos lo señalan como el principio del fin de la primera etapa de Florentino, que se reunió varias veces con sus jugadores para que se controlaran (“los he consentido, me equivoqué...”, dijo al dimitir en 2006). La presencia de Esther Cañadas y otras modelos colocó al Madrid en las revistas del corazón. Tocó el grupo de samba Tri de Porto Alegre. Fueron Rivaldo, Figo, Denilson, Vieri, Roberto Carlos, Cafú, Raúl (lesionado), Zidane y el recién llegado Beckham, del que su secretaria Rebecca Loos dijo poco después: “Se encerró en una habitación con Esther Cañadas”. La fiesta acabó a las ocho. La siguiente jornada se perdió 2-0 en Valencia.
Noticias relacionadas
El ‘informe Amancio’. En 1985, el Madrid apartó a Juanito y Lozano (y multa de 400.000 pesetas) por el ‘caso Milán’ tras un informe del técnico Amancio. Les pilló en una fiesta en el hotel de Milán tras perder con el Inter. Valdano y Butragueño llegaron a las cuatro de la mañana (“fuimos a ver a Menotti”, dijo Valdano) y fueron expedientados.
Cunningham y los cabarets. 1980. Cunningham fue apartado de la plantilla. Se marchó de La Fraternidad, escayolado y todo, a la discoteca ‘Oh Madrid’ tras ser operado del pie. Las salidas nocturnas siempre fueron un problema. Bernabéu tenía incluso un hombre, el gran Peris (defensa que se quedó cojo por una lesión) al que nombró ‘Inspector de cabarets’ y que hacía rondas para buscar a los jugadores de madrugada.



