La semana de la afición acaba con crisis social en el Sevilla
El ambiente se enrarece y mañana Nervión apunta a volver a mostrarse muy frío. Los sucesos que tuvieron lugar en Holanda y los malos resultados, clave.

La semana de la afición concluye en el Sevilla con un sector de la misma gravemente afectada por una sucesión de decisiones que comenzó con la negativa del Sevilla a vender entradas para el partido en De Kuip y que acabó con 110 aficionados expulsados de Holanda y con una multa de 50 euros por cabeza que aún no se sabe muy bien en base a qué normativa fue impuesta. No es la primera vez que ocurren hechos de esta gravedad en los Países Bajos con aficiones extranjeras, hasta el punto de que la embajada española intervino a través de las redes sociales y se ha puesto al servicio de todo aquel ciudadano español que quiera reclamar contra un trato que contradice todos los tratados de libre circulación por la Unión Europea.
Centralizando el tema en el Sevilla, la preocupación es mayúscula. En el viaje de vuelta poco se habló del mal partido en De Kuip, de como algunos jugadores tiraron la camiseta una vez más, del gol legal anulado a Mbia o de la crisis de juego y resultados, que ésa es otra. Tanto en el plantel como en los despachos preocupa y mucho que en Nervión se vuelva a enrarecer el ambiente como en los últimos meses del mandato de José María del Nido. Pepe Castro había devuelto una estabilidad que parece haberse roto, por mucho que se haga hincapié en su tardía visita a los detenidos junto al vicepresidente Del Nido Carrasco, que se contradice con las declaraciones del directivo José María Cruz ayer, afirmando que la Policía actuó como debía expulsando del país a los hinchas de su propio equipo.
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Los 110 desplazados que no pudieron acudir al partido contaban con su entrada correspondiente y señalan que el club sabía desde primera hora de la tarde la intención de la Policía de no trasladarlos al estadio, de ahí que se considere un acto de cara a la galería que el presidente y el vicepresidente abandonaran el estadio minutos antes de la conclusión del partido. Además, desde su llegada a la presidencia, Pepe Castro siempre señaló a la afición como el mayor activo del club y lo demostró este verano con una clara bajada del precio de los abonos. La pregunta es qué ha pasado en estos pocos meses para que el Sevilla no vendiera entradas a los suyos y actuara con una evidente torpeza el pasado jueves.
Pero la vida sigue y mañana el Sevilla necesita ganar al Granada. Las redes sociales llevan echando humo en favor de los desplazados sevillistas desde el jueves. En plena caída libre de juego y resultados, el club necesita más que nunca el aliento de los suyos. El problema es que, en plena semana de la afición, cuando un sector de ésta necesitó el aliento de su club en Rotterdam, no lo tuvo. El club se mueve para encontrar soluciones, pero nada indica que vaya a ser sencillo



