Rubén Castro, un “perjuicio” de 89 goles para el club bético
Así calificaron los Concursales el fichaje del punta. Con tan infantil cálculo, el canario (89 tantos oficiales) hubiera regalado al Betis la cifra de 44 millones y medio.


José Antonio Bosch, exadministrador judicial del Betis, aseguró (mal asesorado, posiblemente) que sustituir a Rubén Castro valía mucho dinero porque los delanteros cuestan “medio millón” por cada gol que meten. Con tan infantil cálculo, el canario (89 tantos oficiales) hubiera regalado al Betis la cifra de 44 millones y medio, es decir, que los verdiblancos estarían ya fuera del Concurso y su Consejo no tendría excusas para pegar tamaño segundazo.
La cuenta no es tan simple como pretendía explicar Bosch, claro. Rubén no vale ni le ha dado 45 millones al Betis, pero seguro que tampoco resultan caros los 1,7 millones que en verano de 2010 costó su fichaje del Deportivo. Hoy aquella inversión parece una ganga para el común de los verdiblancos, sobre todo en estos días en los que, con siete goles en cinco encuentros, el canario rescata su mejor versión. Aquella que ha ascendido, mantenido, llevado a Europa y, con el paréntesis de su lesión del año pasado y el consiguiente descenso, está ahora devolviendo al beticismo las esperanzas por retornar a la máxima categoría. ¿Todos en el Betis piensan o pensaban que Rubén fue una inmejorable compra? Todos, no. Hace unos meses, la Administración Concursal formada por Gerardo Narbona, Antonio Jesús González Díaz y Francisco Tato (los dos últimos, reconocidos aficionados verdiblancos, por cierto) aseguró en su informe de calificación del Concurso como Culpable que el desembolso por el canario (y algo más por otro killer, Molina) habían significado “gestiones nefastas para la entidad”. Una gestión de a 19.000 euros el gol. Seguro que a Bosch sí que le cuadraban esas matemáticas.
Noticias relacionadas
Alexis logró que se quedara
Rubén Castro se pudo marchar este verano del Betis y hubo gente del club que recomendó desprenderse de él, tras ver que el canario no quería quedarse recortando sus emolumentos casi a la mitad, como indicaba su contrato en caso de descenso. “Ya no es el mismo”, afirmaba gente significada en la planta noble de Heliópolis y también algún mienbro del entorno cercano al Consejo y al administrador Francisco Estepa. Pero Alexis, director deportivo, no dio su brazo a torcer y echó el resto por la continuidad de su paisano.



