Grupo B | Australia - España

Último partido antes del futuro

La Selección se despide esta tarde (18:00 Telecinco / GolT) del Mundial de Brasil con mayoría de suplentes. Algunos jugadores de España vestirán por última vez La Roja.

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Lo aviso: cualquier resultado será doloroso. Si ganamos fácil, crecerá el lamento sobre lo que pudo ser y no ha sido. Si perdemos o empatamos, incluso si ganamos con apuros, la herida que no se cierra se volverá a abrir. Recomiendo mirar, no obstante. Lo merece el equipo suplente, el que no ha tenido ocasión de equivocarse; quién sabe, quizá la revolución estaba sentada en el banquillo. También lo merecen los campeones que vistan por última vez la camiseta de la Selección. Y en general diría que lo merecemos todos. Si algo distingue al aficionado al fútbol es su resistencia a abandonar y abandonarse. Vinimos juntos y nos iremos igual. La bandera continúa en el balcón.

En Curitiba. España juega donde ha estado concentrada, pero ayer no se entrenó en el estadio.

El partido es un castigo primario, elemental, como el de un padre a un niño: vuelve a hacerlo y hazlo bien. Aunque ya no cuente, ni sirva, ni alivie. No hay premio, sin embargo todavía queda algo de redención. Lástima que no lo adviertan los que confunden las molestias anímicas con las musculares. Ellos no tendrán la oportunidad de marcar goles, o de darlos, de mirar fijamente a la cámara para mirarnos directamente a nosotros, a ustedes. El partido no cuenta pero la revancha se transmite vía satélite.

Del once inicial se sabe que estará plagado de suplentes. La idea es que jueguen quienes no han disputado un minuto: Reina (De Gea está lesionado), Juanfran, Albiol, Mata y Villa. A su alrededor estarán los que han jugado poco: Koke, Cazorla… y, probablemente, Cesc. Cuesta imaginar que Del Bosque castigue a Fàbregas con la suplencia a pesar de lo ocurrido el sábado, cuando le retiró el peto de titular por su pasividad en el entrenamiento. En ocasiones, la mejor forma de callar a alguien es hacerle hablar.

En los huecos que falten por rellenar entrarán titulares, quizá Xabi Alonso, seguramente Iniesta. Para algunos de los que jueguen significará el adiós a la Selección, por voluntad propia o ajena. Quiero pensar que quienes intuyen o planean su despedida dejarán en el libro de visitas algo más que su firma. Quiero creer que, a falta de fuego real, el partido estará lleno de símbolos, de orgullos heridos, de mensajes cifrados.

Para Australia, nuestro melodrama es una comedia. Ellos han cumplido: le ganaron una mitad a Chile y otra Holanda. Han disfrutado de la playa y del fútbol. Además, ya llevan 27 días en Brasil (fueron la primera selección en llegar). Su último sueño es plantar cara a la actual campeona (para ellos lo seguimos siendo). Lo tendrán difícil sin Cahill (sancionado), su único futbolista con gol. Pero les sobra entusiasmo.

Hoy se completa un gran libro al que sólo le falta la última frase. No seré yo quien deje de leer.