Nadie habla de los árbitros, pero todos están pensando en ellos
La final de la Copa Confederaciones dejó un amargo recuerdo en La Roja. Brasil, el anfitrión, cometió el doble de faltas que España, pero fue castigado con menos tarjetas.


Nombrar a los árbitros es como nombrar a la bicha. En la Selección nadie habla de los colegiados, pero todos piensan en ellos. La final de la Copa Confederaciones dejó un amargo recuerdo en La Roja. Brasil, el anfitrión, cometió el doble de faltas que España, pero fue castigado con menos tarjetas. Esto demuestra que los árbitros usaron dos varas de medir.
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Existe la sospecha generalizada de que en el Mundial se puede repetir la misma historia. Antes, cuando Villar presidía la Comisión de Árbitros de la FIFA, estaba mal visto (bueno, estaba hasta prohibido) hacer juicios de valor sobre los arbitrajes. Ahora Villar ya no ocupa ese cargo. Y tiene las manos, y la boca, libres para manifestar libremente su opinión. Y los demás también.
La última vez que Villar se quejó de un arbitraje fue en el Mundial de Corea y Japón, tras la afrenta de Al Ghandour (por su polémica actuación en el España-Corea del Sur en el que anuló dos goles a Helguera y Morientes y que posteriormente dejaron a la Selección fuera del Mundial en los penaltis). Esa bronca le costó el puesto, quede constancia. Porque fue la primera vez que dimitió como presidente de la Comisión de Árbitros. Luego volvió y ha permanecido en el puesto hasta poco después de la final de la Confecup contra Brasil. En teoría fue un relevo programado y no invasivo. Pero lo que parece es otra cosa.



