Brasil tiene expatriados más allá del caso de Diego Costa
Hay otros cuatro casos iguales al del internacional español. Hay precedentes: Marcos Senna ya jugó con España en 2006 sin haber tanto revuelo.


"Soy brasileño, eso no lo voy a negar. Pero también hay mucha gente en Brasil que entiende mi postura de elegir jugar con España”. La frase de Diego Costa retumba todavía en los medios brasileños y algunos analistas dicen no entender cómo alguien nacido en su país prefiere jugar con otra nación que con la suya. Scolari tuvo mucho que ver cuando dio su particular versión de los hechos hace ahora unos meses. El patriotismo que genera el fútbol poco tiene que envidiar al que generan otros aspectos.
Pero la realidad es que el de Diego Costa no es un caso único. Y tampoco es la primera vez que se da. De hecho, Marcos Senna ya representó a España en el Mundial de 2006 y el alboroto fue mucho menor, seguramente porque entonces los brasileños no contaban con él como sí pretendían con Diego Costa, pese a las reiteradas faltas de confianza de Scolari. Senna nació en Sao Paulo y militó en varios clubes de manera discreta hasta que el Villarreal apostó fuerte por él tras brillar en Sao Caetano. Después ya vino su excelente trayectoria en el fútbol español y la Selección. Lo mismo ha ocurrido con otros que salieron de Brasil siendo muy jóvenes y que se hicieron un hueco en países diversos hasta llegar a este Mundial defendiendo su bandera.
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Casos. Por ejemplo Pepe, que con 17 años dio el salto a Portugal y desde que le abrieran las puertas de la selección ha sido fijo para los lusos. O Thiago Motta, integrante de la selección brasileña Sub-23 que jugó la Copa Oro en 2003 pero sin oportunidades luego, lo que le hizo aceptar la propuesta de Italia.
Los otros dos casos en el Mundial que hoy empieza están en Croacia. Eduardo y Sammir, fichajes de clubes croatas en sus inicios en el fútbol, vieron que su oportunidad de jugar a nivel internacional era hacerlo con Croacia y de ahí su nacionalización después de varios años formándose allí. Lo mismo que ocurre con Diego Costa. Expatriados brasileños que tendrán, entre otros, a su país de nacimiento como rival.



