El Málaga pulveriza al Granada y se acerca a la salvación
El equipo de Schuster arrolló a un Granada impotente. Los de Lucas Alcaraz siguen débil a domicilio y se complican la vida.


El Málaga dio un paso gigantesco para asegurar su permanencia en Primera tras arrollar a un Granada que poco pudo hacer para frenar el vendaval malagueño con el acierto goleador de un tremendo Camacho, las carreras de Amrabat y las paradas de Willy Caballero que detuvo un penalti decisivo a El Arabi a los 43 minutos con 2-0 en el marcador. El equipo de Lucas Alcaraz se complica la vida. Y más sabiendo que la semana que viene recibe en Los Cármenes al Barcelona. Segunda victoria del Málaga como local en lo que llevamos de segunda vuelta. El Granada sigue débil a domicilio. Sólo ha sumado un punto de 15 posibles.
Ambiente extraordinario en una Rosaleda prácticamente llena, con presencia de más de 1.000 seguidores del Granada. Cordialidad entre todos… Bueno para todos no. Los aficionados malaguistas pitaban con saña y crueldad a Iturra cada vez que tocaba el balón. No le perdonan la manera, desacertada según su parecer, en que plantó a los blanquiazules para irse al vecino de Los Cármenes. Le afecto. El chileno no fue él mismo.
Un error en el pase de Pablo Pérez (minuto 10) fue aprovechado por Brahimi que encaró a Willy. El meta cubrió muy bien. El recorte del argelino le situó sin ángulo y disparó fuera. A los 13 minutos Riki se lesionó de manera desafortunada. Mientras se preparaba su cambio por Piti llegó el 1-0. Preciso, precioso y exacto centro de Samuel, rematado en plancha por Ignacio Camacho con la astucia y valor de un pichichi tradicional. Un fantástico gol celebrado por los malagueños y lamentado por los granadinos. A los 20 minutos tarjeta amarilla para Flávio, su quinta (no podrá jugar en Bilbao) por una falta menor que el codazo que le dio Piti poco después. ¡No hay quien entienda a los árbitros!
El Málaga cargaba su fuerza por la izquierda donde Amrabat, ‘La flecha blanauiazul’ y Antunes daban mucho trabajo a los pulcros Nyom e Ilori. A la media hora el fajador Roque Santa Cruz dispara fuera. El Granada seguía con 10 porque Iturra no estaba. A los 37 minutos Pablo Pérez saca un córner que es introducido en la red por la mejor cabeza de la Costa del Sol. ¡Camacho! Su quinto gol. El público cantó extasiado “¡Bota de Oro! ¡Camacho Bota de Oro!”.
A los 43 minutos Samuel comete falta dentro del área sobre Brahimi observada como penalti por Teixeira I. El Arabi lo tiró bien. Pero la parada del señor Caballero fue casi más celebrada que los dos goles anteriores. ¡Willy selección! le cantaron. Y el señor Sabella, sin querer ver la realidad.
Consciente de que necesitaba ideas nuevas, Lucas Alcaraz quitó del terreno de juego a Fatau, un centrocampista de contención, y dio entrada a otro exmalaguista, Diego Buonanotte, al menos recibido con aplausos. De poco le sirvió.
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El Málaga salió decidido a resolver por KO. Roberto manda a córner un obús de Pablo Pérez. Sigue la jugada y Jerson Murillo comete penalti sobre el pletórico Camacho. Amarilla para el colombiano. El público insinuó al ‘6’ que lo tirase para asegurarse el famoso hat-trik. Al final, Amrabat transformó la pena máxima en el 3-0. Segundo gol del formidable holandés-marroquí. El Granada se fue del partido. Dos amarillas casi seguidas (Buonanotte y Brayan Angulo) por sendas entradas tardías. La Rosaleda, al estilo Anfield, cantaba el himno del Málaga a pleno pulmón. Al Granada sólo le quedaba el orgullo. Willy Caballero se llevó una amarilla por salir a su medio campo a echar una bronca sensacional a Piti, con quien tuvo un par de encontronazos. El ambiente no decaía. Ni siquiera entre la fenomenal afición granadina que mantenía el ánimo elevado pese al severo correctivo. ¡Es de Primera, Granada es Primera! cantó todo el estadio. Muy emotivo. Son dos hinchadas que se aprecian.
Willy Caballero detenía un cabezazo de Iturra tras un buen lanzamiento de falta del exquisito Fran Rico. Aunque tarde, el chileno se iba restableciendo. El Málaga no quería confianzas. Ya sufrió en la Copa el horror de regalar un 3-0. Junto a la solvencia de Willy, la pareja de centrales Flávio Ferreira y, sobre todo Marcos Angeleri, estaba increíble. En pleno éxtasis blanquiazul Jesús Gámez mete un soberbio pase en profundidad tras advertir el desmarque de Juanmi. El canterano hizo el 4-0. Su tercer gol. Poco después El Arabi salvó el honor rojiblanco con un gol de tiro cruzado, al menos sirvió para no repetir por tercer año consecutivo un 4-0. Al final el sector granadino, con la complicidad de sus hermanos malaguistas corearon el temible “¡Lucas vete va!”. No se lo merece pero es ley de vida. Como ley de vida es que a Schuster no se cantase el “¡vete ya!” y que hasta hubiera un conato de “quédate”.



