El Villarreal pierde su brillo y Undiano empuja al Elche
Damián adelantó al Elche de penalti en el 31' y Pereira igualó antes del descanso. El equipo de Marcelino se aleja de la Champions y el de Escribá sigue fuera del descenso.

Villarreal y Elche lograron el mismo premio en un partido que se olvidará con facilidad, pero el punto sabe de distinta manera. El equipo de Marcelino maldice por no haber aprovechado los pinchazos de Athletic y Sevilla en esa lucha por la Champions, mientras que el conjunto de Escribá celebra dar otro paso hacia la salvación al mismo tiempo que algunos de sus rivales directos tropiezan. El resultado fue justo atendiendo al juego. Algo desproporcionado enumerando las ocasiones. El Elche se adelantó con un penalti de Perbet a Botía que transformó Damián en el 31’. Y el Villarreal empató cuando ya suplicaba el descanso con el único acierto de Pereira en su participación.
El Villarreal hace tiempo que no encandila. Bastante ha hecho ya. Así que el empate simplemente es una consecuencia de su juego. No es el que fue desde el momento en el que su físico comenzó a flaquear y coincidiendo con la pérdida de peso de Trigueros en las alineaciones. El mediocentro ha pasado de clave a intermitente y sin él, Bruno está agobiado, su actividad es previsible y el capitán es un cerebro aislado. El ataque lo nota. Y no sólo porque Hernán Pérez se fuera, Aquino esté tocado y Giovani haya vuelto a la enfermería. Juegue quien juegue echa en falta la poca elaboración de antes. Pina es un genio ante rivales que dominan, pero no es el abrelatas necesario ante rivales que se encierran. Los centrales ya no se atreven. Los laterales no suben. Y los delanteros ya no inquietan. Sin posesión no hay paraíso. Menos mal que Cani está de vuelta. Con la calidad de siempre y con la chispa que le faltaba. Con el diez recuperado al menos alguien desborda, alza la cabeza y sorprende. Moi es el único que le sigue.
De los pies de Cani salieron los mejores detalles del partido. Dos centros suyos desde la izquierda en los primeros veinte minutos fueron desaprovechados por Perbet en boca de gol. Un delantero con tanta calidad como poca mordiente. El Villarreal pudo iniciar el partido con el viento a favor, pero sus fallos y la buena colocación del Elche le relegaron a perseguir el balón. El equipo de Escribá jugó a no perder. Y bordó el plan previsto. Se reforzó en medio campo con Javi Márquez y basó su juego en el balón parado y en las internadas de Damián Suárez, un lateral que bien podía ser mediocentro. Es casi siempre el centro de todo. Por algo lanza los córners y se atreve con los penaltis. Él fue el autor del 0-1, tras un penalti made in Undiano en el que Perbet cargó con más vehemencia de la recomendada contra Botía dentro del área. Una jugada que pareció una carga y se cobró como un disparo en el pecho..
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Salvo ese tanto y un par de disparos desde lejos, el Elche se mantuvo vivo a base de buen posicionamiento, repliegue, pierna fuerte y entrega. Sus centrales marcaron el camino. Sumar era un tesoro. Sin embargo, le faltó hambre y contundencia en momentos puntuales para haber defendido esa ventaja. El Villarreal tardó sólo diez minutos en devolver la igualdad. Un mal achique en la defensa del Elche fue aprovechado por Moi para poner un balón a la espalda. Pereira enganchó el regalo de primeras sin avisar. Justo cuando más falta le hacía a su equipo. Justo cuando más de uno comenzaba ya a silbar.
El descanso no cambió demasiadas cosas. El Elche no quería intercambiar más golpes y el Villarreal jugaba con más ansiedad que inteligencia. Exceptuando un jugadón de Cani, con esos amagos tan suyos que patentó Suker un buen día, no hubo más ocasiones importantes. En esa acción, el extremo se plantó cara a cara con Manu Herrera pero su disparo lo cruzó tanto que se desvió un metro más de lo que debía. Lo demás fueron simples intentos suicidas. Ni si quiera Óliver, el jugador con más talento, acertó a encontrar rendijas en el rato que tuvo. El empate era inamovible. Para alegría del Athletic. Para desesperación de Betis y compañía.




