Nolito salva al Celta
Un penalti por mano de Fazio a tres minutos del final decidió un choque vital para la salvación de los vigueses, que dominaron y tuvieron las mejores ocasiones.

A última hora Mbia causó baja por una indisposición y fue sustituido por Iborra. A última hora se recuperó Rafinha para entrar en el once. A última hora un acto reflejo traicionó al brazo de Fazio y cometió un penalti absurdo. A última hora se dispuso Nolito a ejecutar desde los once metros media permanencia. Todo hace indicar que los vigueses no tendrán que esperar este año hasta última hora, como la temporada pasada, para celebrar la permanencia.
Sí deberá luchar el Sevilla hasta última hora, y probablemente hasta el último minuto, para agotar sus opciones de disputar dentro de unos meses el mejor torneo de clubes del mundo. Sus posibilidades de entrar en Champions se habían disparado tras seis victorias consecutivas, pero este tropiezo limita bastante sus aspiraciones.
El encuentro tuvo un guión diáfano desde el pitido inicial. Como era de esperar, el Celta no quiso compartir el balón con su rival. Al Sevilla no le molestó, más bien al revés. El conjunto de Emery estaba muy cómodo defendiendo. No sufrieron agobios porque estaban bien colocados y porque el plan de Luis Enrique no era bien ejecutado en los metros finales. No había ideas y Charles parece bloqueado mentalmente por culpa de su sequía goleadora, que ayer se amplió hasta los 610 minutos.
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Varas tuvo un regreso plácido a Vigo, sólo tuvo que detener algún disparo inocente. Yoel tampoco tuvo una tarde demasiado ocupada, pero sí fue exigido cuando hubo de intervenir. La velocidad de Gameiro y Bacca le dio más de un susto. También Coke puso a prueba las habilidades del cancerbero vigués. Los sevillistas no necesitaban mucha elaboración para visitar el área celeste y daban gran sensación de peligro en todas sus llegadas. Todo lo contrario le sucedía al Celta, mucha elaboración y nulo peligro.
Ciclón Orellana. Un cambio imprevisto transformó la batalla. Álex se lesionó al inicio del segundo acto y en su lugar tuvo que entrar Orellana. El chileno sacó toda la creatividad de la que carecía su equipo. Su entrada fue una bendición para el Celta, una pesadilla para el Sevilla. Estuvo a punto de marcar con un trallazo que hizo temblar el larguero y fue un puñal por la derecha. Al final, cuando Luis Enrique y Emery ya se conformaban con el empate, llegó la acción de Fazio y el gol de Nolito. Bacca tuvo la réplica en el descuento, pero Yoel le ganó la partida en el mano a mano.




