Un empate que acerca la salvación y les aleja de Europa
Ni Espanyol ni Levante logran dar el salto que les sitúe en disposición de luchar por llegar a la Europa League. Los visitantes acabaron con diez.


Más vale pájaro en mano que ciento volando. Eso debieron de pensar —o, cuando menos, lo caviló su inconsciente— los jugadores de Espanyol y Levante, quienes convirtieron su último tren hacia Europa (a ocho puntos, a falta de que juegue el Sevilla) en una suerte de transiberiano de la permanencia, que ya está un puntito más cerca para ambos, con 37 y el goal average granota, por lo que permutan novena y décima posición. Como aquel convoy que atravesaba las llanuras de la Asia soviética, así transcurrió el partido, exceptuando alguna ocasión para el lucimiento de Navas y Casilla, los únicos que saldrán en la foto cuando las hemerotecas evoquen este choque insulso, de la mano de Aguirre y Caparrós.
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Capicúa fue la primera mitad, puesto que arrancó y concluyó con dos acciones idénticas, una en cada área. A los 55 segundos, cabeceaba Moreno un córner tras una prolongación de David López y rechazaba Navas. En el 44’, era una falta lo que Diop peinaba hacia atrás para un remate estéril de Rodas. Durante los 43 minutos restantes, propuso más el Espanyol, aunque abusó de juego estático —la única vez que no lo hizo fue una acción veloz de Pizzi y Sergio que obligó a lucirse al meta granota—, mientras que el Levante se limitó a situarse bien atrás, a disponer un orden soviético como aquel transiberiano y dejar a Barral arriba cual Robinson Crusoe.
El gaditano, eso sí, casi se desquita nada más empezar el segundo acto, en un cabezazo que salvó Casilla. Pero ni el Levante se desperezó lo suficiente ni al Espanyol le bastó poner una marcha más para que llegase el gol. Tampoco la entrada de Córdoba y de Víctor, que dispusieron de tímidas ocasiones, impidió un empate que en realidad fue el triunfo del término medio, de la mediocridad, de dos equipos conformes con salvarse.



