Del pasillo del Barça a ser defenestrado en La Rosaleda
La poca conexión afición-entrenador prendió tras la derrota ante el Athletic el 25 de noviembre de 2013. El Málaga perdió 1-2 y comenzaron los gritos de “¡Schuster vete ya!”.


Pregunta. ¿Por qué la afición del Málaga no quiere a Schuster? Manuel Pellegrini hizo dos temporadas inolvidables y se convirtió en indiscutible ídolo de los aficionados. Un fenómeno social que provocó unas eufóricas declaraciones del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, durante una visita oficial en Chile: “Aunque se vaya, Pellegrini tendrá una calle con su nombre”. Schuster, con un pasado glorioso, no resistió la comparación.
Noticias relacionadas
La poca conexión afición-entrenador prendió tras la derrota del equipo contra el Athletic el 25 de noviembre de 2013. El Málaga perdió 1-2 y comenzaron los gritos de “¡Schuster vete ya!”. La afición censuró en la calle y redes sociales la tendencia del entrenador a echar la culpa a sus jugadores cada vez que su equipo fracasaba. Tiritos en conferencias de prensa a Camacho (“el año pasado jugaba por la lesión de un compañero”) o a El Hamdaoui (“tiene sobrepeso”) no eran asimilados. Tampoco la sensación de que no transmite desde el banquillo. El remate a esta fractura se produjo el día del Valladolid. El Málaga se adelantó en el marcador y el equipo se echó para atrás. Pitos. Empató el equipo pucelano. Pitos y gritos de “¡Schuster vete ya!”. Y luego el remate. Las cámaras de Canal Plus le pillaron haciendo gestos despectivos y espetando un “¡a tomar por c…!” dedicados a la grada. Al día siguiente se presentaron 150 aficionados en el entrenamiento del equipo con gritos y pancartas contra el técnico. Cuatro jugadores, Duda, Angeleri, Camacho y Santa Cruz, salieron a dialogar con la gente. Schuster firmó por cinco años pero con cláusulas “revisables año a año”. Lo normal es que, salvo desastre, termine esta temporada. Lo normal es que no siga la siguiente. Ya suena con fuerza un nombre: Quique Sánchez Flores.
La vida es así. Del famoso pasillo hecho por el Barcelona cuando el Madrid, dirigido por el técnico alemán, ganó la Liga en 2008, a ser censurado en Málaga. El fútbol es así. El hoy entrenador blanquiazul no es popular en la Costa del Sol. Ha pagado el cambio de proyecto dictaminado por un jeque que ya no pone dinero. A Schuster siempre le ha dado igual la opinión de la gente en la calle. Su fortaleza fue esa, mantener la distancia y su socarronería mortal como defensa.



