Alcorconazo en Granada
Los alcolconeros igualaron la eliminatoria con goles de Verdés y Nagore, aguantaron en la prórroga y remataron al Granada en los penaltis.


La Copa del Rey suele reservarse de vez en cuando un capítulo de oro para algún modesto valiente. El Alcorcón conoce bien esa mágica leyenda que ya les visitó en 2009 cuando apareció por Santo Domingo el mastodóntico Real Madrid. Ayer, a base de corazón y desparpajo, levantó el 0-2 de la ida y forjó otro milagro copero.Tardó casi una hora el Granada en enterarse del partido.
El Alcorcón aprovechó la incomparecencia rojiblanca para ponerle toda la ilusión del mundo a su causa y tener toda la noche bailando al borde del precipicio al equipo de Alcaraz. Rubén Sanz y Jony se apoderaron de la medular y ejercían como firmes escuderos de Martínez y Jesús, dos diablos que se empeñaron en dar la noche a la frágil defensa del Granada. En aplicación e intensidad, el partido era amarillo por completo. Karnezis salió rápido a los pies de Jesús en el primer aviso serio madrileño. En el segundo no pudo hacer nada. Verdés, impecable todo el partido, voló medio cuerpo por encima de Diakhaté para cabecear a la red un preciso saque de esquina.
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El runrún y algunos silbidos tomaron Los Cármenes. Alcaraz buscó remedio en Riki y Piti, que tuvieron la sentencia en dos cabezazos muy francos. Se dejaba ver el Granada con 55 minutos de retraso, preso de los nervios y sin la fe necesaria para doblegar el corazón del Alcorcón. Con la fatiga pidiendo paso, los madrileños supieron armarse de paciencia y esperar su momento.
Y lo encontró Nagore, desde muy lejos. Karnezis opuso manos de mantequilla y el Alcorcón se topó de frente con la puerta de los milagros. Coeff tuvo en su cabeza la posibilidad de evitar la prórroga. Pero esa magia que envuelve la Copa quiso premiar el coraje del Alcorcón. La prórroga ya era una conquista. Los penaltis, el broche perfecto a otra proeza.



