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Gareth Bale ejerce de Cristiano

REAL MADRID 4 - VALLADOLID 0

Gareth Bale ejerce de Cristiano

Firmó un hat-trick y una buena faena ante el Valladolid. Benzema completó el marcador. Entusiasmaron Di María e Isco. El Madrid dominó el partido de punta a cabo"
Gales - Uruguay: final China Cup 2018

Antes, en la Liga, jugaban equipos de ciudades distintas; ahora lo hacen equipos de mundos diferentes. El Valladolid fue goleado sin que se puedan poner pegas a su voluntad, a su esquema o a su aplicación. Quiso y no pudo. Ni asomarse. Quedó tan lejos del gol como sus aficionados del tercer anfiteatro. Al Madrid, sin embargo, le bastó con un ritmo sostenido, no excesivo, apto para correr silbando. Amagó con presionar y así se adelantó diez metros. El resto fue esperar a que cayeran los goles como fruta madura, hasta cuatro.

Desde el primer minuto no hubo más incertidumbre que saber por cuánto ganaría el Madrid. Lo hemos visto mil veces. Salvo contadas excepciones, los partidos del Bernabéu se han convertido en concursos de goles. En ese escenario, el rival pierde la consideración de enemigo para ejercer de spárring. Algo así como aquellos Washington Generals que daban contrapunto a los Globetrotters.

Nada falló porque nada podía fallar. Di María, relevo de Cristiano, llegó por la izquierda en muchas ocasiones y con peligro evidente. Cuando no puso a prueba los reflejos de Mariño, centró con peligro al corazón del área. Lo hizo en contras y en juego estático. Lo que viene siendo un zurdo por la banda izquierda, aquel viejo oficio que ahora sólo practican los laterales largos, tipo Marcelo o Carvajal. La perversión táctica de la pierna cambiada, referida al Madrid, sólo puede tener dos razones: o se hace por no abusar o para satisfacer la ambición goleadora de jugadores de cierto rango. Por suerte para Ancelotti, su equipo ganaría hasta con el dibujo de la WM.

Sergio Ramos, otro de los protagonistas desde la víspera, también cumplió como lo que es: un completísimo futbolista. Dispuso de hasta cuatro aproximaciones para marcar, siempre de cabeza. Después de una semana controvertida, quedó claro que le apetecía tanto el gol como la dedicatoria. Siempre nos quedará Twitter.

Si Di María ocupó el puesto de Cristiano, Bale tomó su fusil. Su capacidad de producción fue asiática: marcó tres goles y dio una asistencia brillantísima, precisamente con un pase diagonal a la cabeza de Benzema. Partiendo desde la derecha (por no abusar, insisto), sus goles fueron de delantero centro o de delantero centrado. Cuando no siguió las jugadas las fabricó él mismo. Ya no hay quien lo dude: tiene gol (siete en Liga), el despliegue físico de Filípides y una extraordinaria adaptabilidad a cualquier posición. Sus carencias también son indiscutibles: carece de extravagancias y falsas vanidades. Su precio resultará más razonable si aceptamos que el Madrid fichó a varios jugadores en uno.

El Valladolid mejoró en la segunda parte, lo que es tanto como decir que tiró a puerta. En ese tramo, el marroquí Bergdich fue su jugador más relevante. De ese modo salvó el visitante su dignidad, resignado a capear el chaparrón y a olvidar cuanto antes. Para el Madrid queda el recuerdo de una buena noche y de un entretenido concurso de goles. Ya llegarán los peligros. En primavera o así.

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