Jhon Córdoba, fútbol cafetero con tueste a fuego lento
“Todo es ir paso a paso. Primero fue entrar, luego ir consiguiendo minutos y ahora espero verme mejor con el transcurso de los partidos”, define, sobre su situación en el Espanyol.


Se les dedica a los colombianos el apodo de cafeteros y Jhon Córdoba, natural de Istmina, municipio al oeste del país sudamericano, responde absolutamente a tal calificativo. Igual que el grano de café precisa de unos meses para obtener la madurez, el debut en la Liga del delantero no llegó hasta la décima jornada, en el Ciutat de València. Y, como los mejores tuestes en busca de un sabor y aroma inconfundibles, Córdoba ha ido ganando en participaciones a fuego lento, ha tenido minutos en todas las jornadas desde ese día, y aguarda con la paciencia del cafetero auténtico el único premio que le queda pendiente: el gol.
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Esa misma progresión tranquila de Córdoba la mantiene en el cuerpo a cuerpo, en la charla con AS. “Todo es ir paso a paso. Primero fue entrar, luego ir consiguiendo minutos y ahora espero verme mejor con el transcurso de los partidos”, define, sobre su situación en un Espanyol en el que aterrizó cedido cuando sonaba la bocina del mercado estival. Así que no le tembló el pulso conforme iban pasando las semanas y su nombre ni siquiera aparecía en las convocatorias: “Conocía mis condiciones y sabía que todavía no era la oportunidad de ingresar en el equipo, porque venía de estar parado, de unas vacaciones de dos meses. Pero ya he tenido la posibilidad de actuar y gracias a Dios lo he ido haciendo bien”. Córdoba profundiza en ese estilo de juego que va seduciendo poco a poco a los pericos y que nada tiene que ver el de un “cuate grandote”, como inicialmente le bautizó Javier Aguirre. “Creo que la forma de juego de la mayoría de delanteros ha cambiado mucho, por eso a veces me toca aguantar el balón. Pero para tener más confianza y enfrentarme a los defensas debo tener movilidad y así lo hago”, afirma.
Una movilidad que comparte con su socio, Sergio García —“un jugador de mucha experiencia en el fútbol español y con el que me estoy entendiendo muy bien, afortunadamente”— y que debe llegarle a lograr el gol. Pero en eso también es paciente cafetero: “La misma tranquilidad que tuve para jugar, para que llegara mi momento, es la que ahora tengo con el gol. Lo importante es que ganemos. Y cuando llegue, bienvenido”.



