Espanyol

El 'polivote' maldito

El "polivote" no funciona. No protege a la defensa, que es para lo que fue creado, y anula el criterio arriba, sin efectivos para conectar con los delanteros.

PIVOTE O POLIVOTE. Aguirre, junto a Víctor Sánchez y Abraham.
Carlos Mira
Iván Molero
Redacción de AS
Llegó al Diario AS como estudiante en prácticas en 2002, y desde que se licenció en Periodismo por Blanquerna, de la Universitat Ramon Llull, se ha especializado en la información del Espanyol, sobre el que también ha co-escrito libros, todo ello atendiendo al seguimiento de otros equipos, deportes y eventos desde la delegación de Barcelona.
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Un gol de falta directa de Manu Lanzarote, precedido por una cesión inexistente al portero del Granada, fue la única alegría que hasta la fecha ha brindado al Espanyol el invento de Javier Aguirre esta temporada: el "polivote", como él mismo lo bautizó en un tono humorístico. Aquella victoria por 0-1 en Los Cármenes, en plena racha de buenos resultados, animó al técnico a repetir sistema primero en las siguientes salidas y, finalmente, el pasado domingo también en casa, con un balance absolutamente baldío: desde el triunfo ante el Granada, el Espanyol cuenta por derrotas todos los partidos en que emplea el polivote, cuatro en total (ante Villarreal, Elche, Barcelona y Sevilla). Una creación desdichada que ha contribuido a situar a los pericos a tres puntos del descenso.

El "polivote" en realidad no es más que la conversión del habitual sistema del Espanyol, un 4-2-3-1, a un 4-1-4-1 en el que no solo el pivote es defensivo, sino también dos de los futbolistas que ocupan la línea de tres cuartos. Con esta implantación, Aguirre buscaba asegurarse aún mayor solidez defensiva, pero ha terminado por descomponer la zaga (en la que también se han experimentado numerosas combinaciones) y por anular el área de creación, que directamente no existe al contar únicamente con tres jugadores ofensivos en sus alineaciones: los extremos o interiores y el punta. Un ejemplo reciente de ello es que en los dos últimos partidos, ante Barcelona y Sevilla, Víctor Sánchez ha sido quien más ocasiones claras ha tenido, pero el pasado domingo terminó expulsado (y es la segunda vez) al tener que multiplicar exponencialmente sus áreas de trabajo.

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Con el "polivote" en acción, el Espanyol ha recibido ocho goles en cinco partidos, por cuatro a favor, mientras que con el 4-2-3-1 inicial el balance es más equilibrado: lo ha empleado en ocho encuentros, con nueve goles marcados y diez recibidos. Pero el dato definitivo que demuestra que el sistema de siempre, con dos mediocentros defensivos y cuatro atacantes naturales, funciona mejor es el resultado que ha dado: tres victorias, tres empates y dos derrotas; o lo que es lo mismo, con él se sumaron 12 puntos de 24, un promedio sobresaliente con el que cualquier equipo acabaría en plazas europeas.

La inexistencia en los planes de Aguirre de un jugador que construya el juego es palpable, y más si se tiene en cuenta que Álex Fernández ha disputado 75 minutos (el que menos, tras Carles Clerc) y que Sergio Tejera sigue inédito. De ahí, y más desde que se implantó el "polivote", que el Espanyol huya de la posesión y trate de atacar a chispazos. Una ausencia de criterio ofensivo que no se solventa dando entrada en las segundas partes a delanteros puros, como Thievy Bifouma o Córdoba, pues sin mediocampistas organizadores ni mediapuntas, nadie les surte de balones en un esquema defensivo aunque ya sin solidez.

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