El Madrigal aguarda al Atlético de Madrid con cierto rencor
El descenso y el polémico gol de Eller, en el recuerdo. La grada no entendió el ansia atlética la noche en la que se consumó la bajada de categoría.


Aseguran en el Villarreal (dentro del vestuario) que no se le tiene rencor al Atlético de Madrid, a pesar de que fue el equipo del Cholo Simeone el que certificó el descenso de categoría. Aquel gol de Radamel Falcao en aquellos minutos finales no se olvidará nunca y eso los que lo vivieron lo admiten. Pero desde el vestuario y el propio club se prefiere asegurar que "aquello es historia y que ya no vale la pena pensar en ello".
Uno de los máximos mandatarios del equipo reitera que "el rencor es para los amargados y este equipo ahora mismo lo que no está es precisamente amargado, más bien todo lo contrario". Y es verdad que en el seno del Villarreal y en su entorno se vive un momento de felicidad, que puede que deje atrás viejos recuerdos y amarguras. Desde el vestuario y por medio de sus capitanes el discurso es claro y no es otro que el de "ganar por seguir disfrutando".
A vencer. Así lo aseguraba Bruno Soriano quien apuntó que "ganas de ganar se tienen y sobre todo ante un rival como el Atlético, pero no hay rencor ya por aquello". Y es que las ganas son las de demostrar que se le puede ganar a uno de los mejores de la liga y, de paso, que esta victoria sea una demostración de que "el gran Villarreal ha vuelto". Esta aseveración la hacía el defensa Mateo Musacchio, quien explicaba además que "yo no culpo al Atlético de aquel descenso, es algo que ya no tengo en la cabeza, ni que me obsesione para nada". Aunque ello no quita que según asegura el defensa "le tengamos muchas ganas a un equipo como este Atlético y por lo que supone ganarle".
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Pero otra cosa es la que se viva y se respire en la grada, en la que no se llegó a entender esa necesidad de aquel Atlético por ganar un partido que ya no le servía para nada. Seguro que hay muchos aficionados que lo de pasar página de aquello no le haya sido tan fácil. Pero ésta ya es una reacción de la grada que el mismo Sergio Asenjo, que la vivió del otro lado, la ve "muy normal y algo del fútbol". Eso sí, parte del morbo que tenía este reencuentro, se ha perdido con la ausencia de Diego Godín. Al que una parte de la grada no le perdona su enfrentamiento con Llaneza, ya con el descenso consumado. Pero es que además de aquella fatídica noche de mayo donde los amarillos se fueron a Segunda hace unos años hubo un enfrentamiento que se decidió con un problemático tanto del atlético Eller.
Cuando Guille Franco estaba tirado en el suelo lesionado los rojiblancos no echaron el balón fuera para que el mexicano fuera atendido y en esa jugada terminaron marcando el gol decisivo con posteriores burlas hacia los castellonenses. No sentó nada bien a la parroquia amarilla.



