El éxito del Villarreal: sin once fijo y con banquillo tipo

El éxito del Villarreal: sin once fijo y con banquillo tipo

El éxito de este Villarreal es que sabe a lo que juega. Algo de lo que pocos equipos pueden presumir. Ni siquiera Madrid y Barça. El de Marcelino resalta sus virtudes y esconde sus defectos. Hace pocas cosas. No exageremos. Pero las ejecuta de forma perfecta. Que es mejor que intentar mil malabares y no ejecutar ninguno bien. La contundencia pocas veces falta. Muchos menos el nervio y la velocidad. Construye a pocos toques con Bruno de eje. Juega, muy rápido, por banda como casi nadie hace ya con esta moda del toque y los mediapuntas. Y finaliza, con mordiente, con dos delanteros puros. Un dibujo en peligro de extinción. La estrategia se repite sin cesar. Y da buen resultado. Así ganó al Valencia y convenció.

Pero por encima de todo su brillo lo marca el compromiso. Lo más lógico en un recién ascendido que ahora vive en las alturas sería confiar en un once tipo. Pero Marcelino no es así ni su plantilla se lo permite. La ambición y la competitividad están de sobra contrastadas. Miren los datos: ya han jugado 18 jugadores. Pese a ganar en Almería en el debut (2-3), el técnico asturiano hizo cinco cambios al siguiente encuentro. Y el equipo ganó 2-1 al Valladolid. Llegó la cita de Pamplona (0-3), volvieron los cambios y con ellos la respuesta de los revulsivos. Perbet aprovechó su oportunidad marcando y Uche sentenció saliendo desde el banquillo. Apareció el duelo ante el Madrid (2-2) y Giovani, que no había sido titular la jornada anterior, se salió con un buen tanto. Las rotaciones volvieron tras Vigo (0-0) y los sustitutos fueron otra vez claves ante el Espanyol (2-1). Perbet y Pereira, suplente y recambio, fueron los goleadores. Siempre fue así. Cada alternativa dada solucionó el problema encontrado.

El Villarreal cayó por primera vez ante el Betis (1-0) y Marcelino no se cortó. Así es él. Quien se duerma, lo paga. No por castigo sino para mantener el hambre. Así que ante el Granada regresaron Pina y Gio para hacer dos de los tres goles del Submarino (3-0). Esta vez, ante el Valencia, más de lo mismo. Tras caer en San Mamés (2-0) estaba cantada la revolución para este derbi de color amarillo. Y cómo no, Uche y Hernán Pérez, las dos grandes novedades, respondieron con goles. Eso es sacar jugo a una plantilla corta y tenerla enchufada. Estar en Champions de la mano de Giovani es más una consecuencia que un premio.

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