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El Arabi marcó la diferencia

GRANADA - ATHLETIC

El Arabi marcó la diferencia

El Arabi marcó la diferencia

Dos goles del franco-marroquí en la segunda parte dieron al Granada el primer triunfo en casa. El Athletic perdió una buena ocasión para meterse en la zona Champions.

Una ingenuidad de Ander Herrera acabó con 322 minutos de agónica sequía del Granada. Un penalti infantil resucitó a El Arabi, que llevaba semanas out, y despertó a la bestia que el equipo de Alcaraz lleva dentro. Se desmelenó el Granada con el gol de penalti y El Arabi abandonó la pesadumbre que le perseguía, remató una jugada de laboratorio fabricada por Buonanotte y Diakhaté para liquidar el partido y lideró los mejores minutos de la temporada en Los Cármenes. El Athletic sucumbió por escasa voluntad de oposición en la primera parte y por incomparecencia en la segunda. Los Leones se olvidan las garras cuando abandonan San Mamés.

Pedía Alcaraz ritmo e intensidad a sus hombres en la previa. Y estos, aunque con poca precisión, respondieron. También el Athletic, que no dudó en recoger el guante y plantar de salida una barricada en el medio con Beñat y Mikel Rico, bien escoltados por Gurpegui y San José. Eso sí, del balón ni hablar. Sí la pedía siempre Pereira, que encontró un agujero en el flanco izquierdo bilbaíno. El suyo con Laporte era el único duelo con superioridad clara del partido en la primera mitad. Le amargó siempre que le encaró. En una de sus arrancadas, el francés le puso un caramelo a Buonanotte en el corazón del área. El argentino hizo gala de su sangre fría, pero Iraizoz le ganó el duelo. El Athletic mantenía la calma a la espera de que Ander Herrera encontrase una rendija por la que apuntar al corazón del Granada. Y dio con ella, pero Roberto se hizo gigante frente a Ibai. Susaeta también divisó un hueco entre los centrales locales, Aduriz partía con ventaja pero acabó en el suelo pidiendo penalti de Murillo.

Los de Valverde no variaron su plan en el descanso y fiaron todas sus opciones a esperar un error de un rival absorbido por una angustiosa falta de gol y de confianza. Pero entonces Ander Herrera quiso despejar un balón dentro de su área y se topó con el estómago de Murillo. El Arabi hizo el resto.

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