Sánchez Arévalo lleva al cine la final del Mundial de Sudáfrica
El director mezcla fútbol y cine y devuelve, intacta, la emoción ante el gol de Andrés Iniesta. El partido está ahí, es el eje sobre el que gira la trama de esta divertida película.


Mañana llega a los cines españoles La gran familia española, la última película de Daniel Sánchez Arévalo. Una fantástica comedia ácida que, pinta, goleará en taquilla. El director mezcla fútbol y cine y devuelve, intacta, la emoción ante el gol de Iniesta. El partido está ahí, es el eje sobre el que gira la trama. El menor de cinco hermanos se casa con su novia embarazadísima. Una boda polémica el peor día posible: aquel en el que España juega la final del Mundial. Y mientras De Jong le da una patada a Alonso, Casillas hace un paradón a Robben e Iniesta marca el gol más importante del fútbol español, ellos, los hermanos, disputarán el partido de sus vidas.
Sánchez Arévalo extrapola las sensaciones ante La Roja a sus personajes. Los jóvenes son los del tiqui taca y el triplete. Los mayores, los que creían que jamás la verían pasar de cuartos. Una mezcla perfecta que se agarra, hace reír y emociona. "Aquella victoria fue el germen", dice el director, futbolero y madridista que ha convertido en película "aquel día de catarsis colectiva".
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"Dani es el Del Bosque del cine español", apunta Quim Gutiérrez, un fijo en las cintas de este director que, como buen seleccionador, juntó para La gran familia española a un grupo compensado. A un lado, sus veteranos (Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre y Roberto Álamo). Al otro, la cantera (Patrick Criado, Arantxa Martí y Sandra Martín). Y, en el centro, el fichaje de lujo (Verónica Echegui). El resultado es una historia coral (Álamo, por cierto, imperial) que gustará a futboleros y no futboleros. De momento, ya lleva dos victorias: ha sido preseleccionada para los Óscar y ha emocionado a La Roja.
"Después del preestreno con los jugadores, Casillas pidió mi teléfono y me escribió para darme las gracias. Me dijo que les había encantado y les había llegado mucho". Y, eso, para Sánchez Arévalo fue casi, casi como marcar el gol de Iniesta. Un gol que ya tiene una canción (la de Quique González), desde mañana, una película (esta maravilla de Sánchez Arévalo) y, quizá, desde febrero, el Óscar.



