Courtois y Villa mantienen al Atlético imparable en cabeza
Los de Simeone se adelantaron con goles del 'Guaje' y Koke. Xabi Prieto acortó distancias y la Real achucho al final, pero se topó con un prodigioso Courtois.

Si al Atleti, que ya parte lanzado, le sumas el gol de Villa y los milagros de Courtois, suceden estas cosas: que toma Anoeta con aplomo pese al apuro final, suma tres de tres, sigue en cabeza y ya nadie hace bromas sobre sus aspiraciones. Las carcajadas rivales se tornaron sonrisas y las sonrisas son ahora muecas. Muecas de temor. Porque la Real, merecidamente elogiada durante el último mes, descubrió lo que el Madrid, el Barça o el Sevilla ya saben: el Atleti vive hambriento, corre, muerde, traga y vuelve a morder. Su identidad ya está clara, no es un cisne como el Barça ni un toro como el Madrid, es una piraña.
Durante diez minutos creyó la Real que el palizón de la Supercopa le iba a pasar factura a su rival. Le dio tiempo a Griezmann, que cada vez que agarra el balón genera la inquietud de un niño travieso jugando en una cristalería, a rematar al larguero en una extraña volea en parábola tras botar en el suelo. Y Vela, al que luego anuló la defensa visitante, apareció para rematar alto. Fue entonces cuando se desperezó la bestia.
La despertó Villa, que andaba mosqueado con el gol por esquivarle en las dos primeras jornadas. La frecuencia con que genera ocasiones hacía previsible que la sequía fuera efímera y rompiera en tormenta tropical. Un día más, el destino bromeó con el hiperactivo Guaje. A los 12’, en una de esas combinaciones al primer toque, supersónicas y precisas, que está convirtiendo en marca de la casa, el remate del asturiano pasó a dos centímetros del poste. Afinó aún más tres minutos después, cuando tras un error en el despeje de Íñigo Martínez, su disparo lamió el palo por fuera. Tendrá 70 años y Villa seguirá rematando con más facilidad de la que la mayoría de humanos respiramos.
Arda, que ha convertido en los últimos seis meses la excelencia en costumbre, metió un pase larguísimo perfecto que Villa bajó como si controlase la pelota con la mente. Bravo evitó que a la tercera fuese la vencida al tapar rápido portería. Y hasta aquí el fogueo. A los 27 minutos, Villa tira una pared con Diego Costa, pelea un balón que parecía perdido, provoca el error de Ansotegi y define como el fuera de serie que siempre ha sido. Picadita y a abrazarse.
La Real no sabía de dónde le llegaban los golpes. Miranda y Godín repetían su excelencia habitual, Mario Suárez y Gabi robaban constantemente en campo contrario, Arda y Koke lanzaban, Diego Costa causaba pavor y Villa aprovechaba el ruido y la furia de su socio. Por contra, Zurutuza no lograba ser lo que no es, un organizador, y Seferovic decepcionaba, más pendiente de las grescas que del juego. El descanso fue una bendición.
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Y amagaron los de Arrasate con reaccionar de inicio, pero el Atleti tenía otros planes. Se juntaron los talentos, Costa, Arda, Villa y Koke; toc, toc, toc y golazo del canterano a pase del Guaje. Punto final aparente. Pero entonces falló la defensa que rara vez falla. Despiste general en una falta, nadie tapa ni mira, Granero (que resucitó a los suyos) saca rápido y Xabi Prieto hace lo único que se puede hacer cuando Courtois está inspirado: ponerla a mil por hora en la escuadra.
El gol hizo creer por un rato a la Real, pero Courtois consolidó su ateísmo. Según al Atleti se le acababa el fuelle, los locales empezaron a rodear el área hasta que se hizo necesario un superhéroe. Y en esas ocasiones, el Atleti recurre a Courtois. A los 89' sacó un remate a bocajarro de Granero que es desde ya una de las paradas del año. Tanto que hizo parecer casi rutinario su vuelo posterior a disparo de Rubén Pardo. Y no lo era. El mejor fichaje rojiblanco de este verano ha sido Mourinho, que decidió dejar al belga un año más en el Manzanares. Tremendo portero para tremendo equipo. El Atleti, que suma, sigue y no vislumbra su techo.



