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Seis minutos de inspiración ché

VALENCIA 5 - MÁLAGA 1

Seis minutos de inspiración ché

Seis minutos de inspiración ché

Juan Carlos Cárdenas

EFE

El Valencia golea al Málaga e iguala el gol average particular con cuatro goles entre el minuto 25 y el 31 y un quinto de Banega.

En seis minutos de inspiración el Valencia noqueó a un Málaga que hasta se dejó en Mestalla el gol average. El particular lo tienen ahora igualado, que visto como lo tenían lo de Pellegrini antes de disputarse este encuentro casi podían ‘regalárselo’ a los de Valverde. Lo dicho, en seis minutos, entre el 25 y el 31, el Valencia mostró su mejor versión, la de un equipo que quiere ser de nuevo de Champions y al que los líos sociales no le inquietan. Más bien le motivan.

El Valencia de primeras mandaba porque Banega tenía ganas de hacerlo. El argentino se siente libre con Albelda. Se le nota y lo demuestra. El equipo entraba por donde él se movía. Si caía hacia la izquierda se beneficiaba Canales; si lo hacía por la derecha, se le veía más a Jonas; si lo hacía por el centro, era Parejo el que pisaba área. Banega era el director de orquesta y como ni Camacho ni Iturra supieron como meterle mano, el Valencia daba sensación de ser más solvente, de tener más recursos y de querer acercarse más a la Champions que su rival.

El Málaga no tenía el balón y sin él los artistas de Pellegrini, los Joaquín, Isco, Baptista y Saviola, estaban como de brazos cruzados. Extraños como lo fue la noche. Corrían, sí, y no poco, pero siempre hacia Caballero, apenas de cara a Diego Alves. De hecho no hubo lugar hasta el minuto 20 para que Mestalla se acordara de los familiares y amigos de Isco, porque hasta ese instante no había rascado bola el malagueño.

Diego Alves era un espectador más, mientras que Caballero, aunque sin tener que intervenir, sí vio como Canales se le plantó solo -aunque su disparo se marchó fuera-; o como Banega probaba fortuna sin tenerla desde la frontal. Pero como dice el refrán, a la tercera fue la vencida. Y a la cuarta, y a la quinta, y a la sexta. Fueron seis minutos de locura colectiva. De inspiración de unos y zozobra de otros.

Parejo abrió la caja de Pandora del Málaga. Dos minutos después anotó Soldado, tras excelente acción de Cissokho por banda. Al minuto y poco otra vez Soldado, esta vez de penalti. Y segundos después de sacar el Málaga de centro, gol de Canales, rematando a puerta vacía tras despejar como buenamente pudo Caballero un disparo de Jonas. En tres de los cuatro goles el patrón fue parecido. La presión de los de Valverde sacaba las vergüenzas de los de Pellegrini. ¿Era fútbol o balomano? La cara del técnico chileno mirando hacia el marcador era un poema. Lógico.

Cuatro a cero. Como en La Rosaleda. El Valencia salió a por tres puntos que le acercaran a la Real Sociedad y de repente se encontró con que también podía llevarse hasta el gol average. Con eso no contaba ni Valverde. Un partido cualquiera de Liga se transformó entonces en una ‘eliminatoria’ por la Champions. El Málaga, posiblemente, no se dejó llevar todavía más por eso, por defender ese ‘punto’ que da el gol average y también por algo de vergüenza torera. La que sacó Baptista para hacer el 4-1 de magistral saque de falta. No hubo tiempo para más. Descanso. Bastante de sí había dado la primera mitad.

Que duda cabe que había expectación por saber si en la reanudación el Valencia era el que se marchó a vestuarios o de nuevo hacia la de Hyde y Jekyll como en las últimas jornadas. Pero ni esa suerte tuvo ayer el Málaga. Los de Valverde tenían ganas de gustarse y mantuvieron la intensidad. Cierto es que la salida de Duda por Saviola ayudó a que Joaquín e Isco no solo corrieran para defender. Pero Albelda seguía marcando la raya, la zaga ché sin cometer error alguno y para colmo de males andaluces Banega quería que fuera su noche. Y lo fue más todavía con el quinto gol de los suyos, posiblemente el mejor de los seis que se vieron.

Lo peor, las lesiones. No todo fueron buenas noticias para el Valencia. Canales y Albelda terminaron el encuentro antes de tiempo. Ambos tuvieron que retirarse por sendas molestias musculares.

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