El derbi de la angustia
La necesidad aprieta, aunque la corbata del Depor ahoga bastante más. Ganar sólo significará un hilo de esperanza, una pequeña puerta hacia la salvación.


Allá por diciembre de 1999 Deportivo y Celta se enfrentaron en Riazor instalados en la cumbre. Los coruñeses eran líderes, los celestes segundos. Fue un partido que marcó el techo del derbi gallego. Eran los tiempos de Fran, Karpin, Djalminha, Mostovoi, Makaay, Gustavo López... Catorce años después se ven las caras en el polo opuesto de la clasificación. Último contra penúltimo, el peor visitante ante el peor local, el hambre frente a las ganas de comer. Es el derbi de la angustia, de la pura supervivencia.
La necesidad aprieta, aunque la corbata del Depor ahoga bastante más. Ganar sólo significará un hilo de esperanza, una pequeña puerta hacia la salvación que puede crecer gracias al calendario, ya que sus dos siguientes rivales serán Mallorca (18º) y Zaragoza (17º). La meta para el Celta es mucho más cercana, ya que si ganan en Riazor dormirán fuera del descenso y luego cruzarán los dedos para que los resultados de la jornada acompañen.
Las bazas del Depor se llaman Riazor, Valerón y Riki. La afición apretará olvidando los mil desastres del equipo, al menos hasta que se pite el final. El Flaco, a sus 37 años, es el alma de este desvencijado Depor, tanto por carácter como por fútbol. Y Riki, ausente en el Camp Nou porque los administradores no permitieron que viajasen 19 para ahorrar, vuelve al cien por cien tras su breve lesión. El año pasado marcó en los dos derbis y lleva diez goles, su mejor marca.
Los mismos suma Iago Aspas, que aterriza con la intención de dejar al Depor "con dos pies en Segunda" y marcar su primer gol al eterno rival antes de abandonar Vigo.
Dudas. Abel se estrenará en un derbi tras sustituir a Herrera. Su duda es el acompañante de Aspas, con Orellana, De Lucas y Bermejo de candidatos. Vázquez, el tercer técnico tras Oltra y Domingos, ya ha vivido varios, pero nunca desde la orilla blanquiazul. Sus dudas están atrás. Ayoze o Manuel Pablo en el lateral y el canterano Insua, pendiente de Marchena y su espalda para ser titular.
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Deportivo y Celta no son colista y penúltimo por mera casualidad. Ambos equipos están destrozando récords negativos históricos y una de esas estadísticas los señalan como el peor local y visitante de la temporada. Los blanquiazules sólo han sido capaces de sumar 12 puntos en Riazor, cifra que sólo iguala el Zaragoza, aunque los maños han recibido cinco goles menos en su estadio. El Deportivo acumula en casa tres victorias, tres empates y siete derrotas. El Celta, por su parte, es el conjunto más débil lejos de su estadio de Primera, ya que hasta ahora sólo ha sido capaz de sumar cuatro puntos merced a una victoria (Zaragoza) y un empate (Málaga), contando por derrotas los otros doce encuentros que ha disputado lejos de Balaídos.



