Balaídos vio en Copa del Rey al Cristiano Ronaldo más corajudo
A Cristiano no lo tumba nada tras el duelo en Manchester. El Celta tuvo al Madrid 'groggy' con un 2-0 hasta que el astro, a base de aporrear la puerta, marcó en el minuto 85'.


Cristiano nunca baja los brazos y hay partidos en los que emerge su versión más corajuda. La que le hace inasequible al desaliento. Hoy estará en Vigo al frente de su equipo pese a la gripe y al cansancio tras la batalla física y emocional en Old Trafford del pasado martes. Esta temporada ya ofreció su versión más tenaz en la anterior visita blanca a Balaídos, el pasado 13 de diciembre, en la ida de octavos de final de la Copa.
Aquella noche, el crack se echó a los hombros a un Madrid desarbolado y marcó el 2-1 en el 85' por pura casta. Se le metió entre ceja y ceja levantar a los suyos y realizó tres de sus cinco disparos del partido en esos últimos minutos. No paró hasta batir a Sergio con la zurda tras un sensacional pase de Xabi Alonso. Y no se conformó, corrió raudo a por el balón para ir a por el empate...
Cristiano salvó los muebles en medio de un panorama desolador para el Madrid: un clima de perros con mucha lluvia, la rápida lesión de Benzema en la primera mitad (sin Higuaín y con Morata en la grada por decisión de Mourinho), los dos goles de un Celta que bailaba a los blancos y para colmo de males la lesión de Varane en el minuto 70, con los tres cambios ya hechos, que obligaron al central francés a jugar de delantero cojo.
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Todo apuntaba a un naufragio madridista en Vigo hasta que Cristiano hizo de salvavidas con su persistencia y arrojo. Aquel 2-1 fue oro puro para un Madrid que veía peligrar seriamente su vida en la Copa, donde ahora es flamante finalista. La intervención del 7 blanco hizo que su equipo sólo necesitase un 1-0 para pasar a cuartos (sin el gol de Cristiano estaba obligado a conseguir un 3-0). Sin tanta presión, el Madrid hizo valer el factor Bernabéu y le endosó un 4-0 al Celta en la vuelta, hat-trick de Cristiano incluido.
Levante. Cristiano no se esconde cuando los partidos pintan feos y otra muesca fue la visita blanca al Ciutat de Valencia el pasado 11 de noviembre. En una noche también muy lluviosa, el portugués no se dejó achantar por el codazo impune que le propinó David Navarro en el minuto 2 y que le abrió la ceja izquierda. Con un vendaje, la cara hinchada por el fuerte golpe y un ojo casi cerrado, siguió jugando y marcó el 0-1 apenas 19 minutos después. Al final, mareado y con problemas para ver correctamente, fue sustituido en el descanso. Pero para entonces, Cristiano ya había demostrado que está hecho de otra pasta...



