Clásico: la revancha de la Copa se sirve a la hora del café

Real Madrid - Barcelona

Clásico: la revancha de la Copa se sirve a la hora del café

Clásico: la revancha de la Copa se sirve a la hora del café

Rafa Aparicio

El Real Madrid prepara rotaciones masivas y el Barcelona no tiene a Xavi. Cristiano Ronaldo no jugará de inicio, pero podría tener minutos en la segunda parte.

La perspectiva es fundamental. Se equivocará quien piense que lo de hoy no importa, o que no importa demasiado. Cometerá un error quien se ampare en las cien excusas que ofrece el partido: que si la Liga está decidida, que si la Champions está por decidir, que si jugaron los suplentes. Despreciar el Clásico de esta tarde es olvidar las consecuencias anímicas que provocan estos partidos. Basta con repasar los últimos tres días y ver cómo se han alineado los astros en favor del Madrid o, en sentido contrario, observar la repentina miseria del Barcelona. Todo eso lo hizo un Clásico.

Planteado de ese modo, el Madrid es quien asume más riesgos. En primer lugar porque no jugará Cristiano, o no de inicio. Se trata de un formidable ejercicio de contención conociendo al futbolista y a su entrenador. Y permitiría abrir un interesante debate sobre lo que es mejor, si ser prudentes o agigantar la crisis del Barça.

El siguiente peligro no se relaciona con las novedades. Pese al empeño por recitar un equipo B, el Madrid no cuenta con más suplente que Morata. Los demás son titulares de diferente rango. No causa inquietud la pareja de centrales formada por Pepe y Carvalho, y la entrada de Modric, Essien, Callejón o Kaká no debilita significativamente el conjunto, aunque modifique algo el estilo.

Lo que hoy podría rebajar el rendimiento del Madrid no es la alineación, sino la satisfacción por la última victoria, la sensación de plenitud y las ganas de tregua hasta Manchester.

El caso del Barcelona será completamente distinto. La salvación más inmediata pasa por ganar en el Bernabéu. En este caso no hay paz, sólo rabia. Para un futbolista no existe mayor estímulo que el menosprecio general y la crítica publicada. A la revancha deportiva se suma entonces la venganza personal, cerrar el pico de todos los que hablaron demasiado, gritar me lo merezco y hacernos tragar con pizca de sal los artículos insidiosos. Bon appetit.

Messi sí jugará. Y no habrá futbolista más deseoso de ajustar cuentas. Calculen: cuatro Balones de Oro en pie de guerra. En esta ocasión, el genio contará con Villa a su lado, cómplice necesario. Digamos que de los titulares indiscutibles sólo faltará Xavi, con una rotura muscular. Thiago será su relevo y quizá haya que sumar algún que otro retoque para agitar el sistema y romper la rutina, nunca es demasiado tarde, aunque a veces sí.

Autor. También será un partido de entrenadores. Sin Cristiano sobre el campo, Mourinho inventará algo con total seguridad. Algo que le pueda señalar como responsable indiscutible del aniquilamiento del Barça. O algo que le excuse en caso contrario: no descarten a Morata con Benzema. Nada le vendría mejor al francés que jugar, marcar y pedir disculpas a la DGT.

Para Roura y para Tito vuelve a ser más dramático. El pasado martes ellos salieron peor parados que su equipo. Se les exige un cambio, un plan B, algo de sangre en los zapatos. Para su fortuna el Barcelona no jugará contra el Milán hasta dentro de once días. Su desgracia es que hace apenas tres del último Clásico, y si el primero fue demoledor, el segundo podría ser catastrófico o tal vez, quién lo sabe, justo lo contrario.

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