Liga BBVA | Real Madrid

Los 'niños de Chernobyl' fundan la Peña del Madrid

"Ir a España era respirar aire puro y disfrutar de la vida"

<b>ILUSIONADOS. </b>Irina y Vladimir asistieron anoche al estadio de Minsk para ver el Bielorrusia-España.
Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

Vladimir Matehoulski tiene 25 años y es el presidente de la Peña Real Madrid en Minsk. Irina Korjova tiene 24 primaveras y es la tesorera. Ambos nacieron en Chernobyl al poco del accidente nuclear que obligó a despejar la frontera entre Bielorrusia y Ucrania. Los dos fueron evacuados de la zona de exclusión y desde los ocho años y durante doce veranos ininterrumpidos fueron acogidos por familias españolas. "Mis segundos padres son Emilio Esquej y Mari Gloria Alava, y mi segunda casa está en un pueblo de Zaragoza, en Remolinos, donde respiraba aire puro y me hice seguidor del Madrid", cuenta Vladimir.

Irina descubrió su pasión en Alcalá de Henares: "Mi familia española son Antonio Fernández y Meme Pardo. Tenían una piscina con el escudo del Real Madrid grabado, y lo veía al bucear, cuando abría los ojos. Allí aprendí a nadar".

Llegaban a España "con cuatro niveles más de radiación de los admitidos y regresábamos perfectos: curtidos por el sol y con cinco kilos más gracias al jamón y los huevos fritos. Fue muy duro vivir con el riesgo de estar contaminados, de enfermar como tantos amigos. Pero España nos ayudó a pasar lo peor y allí creció nuestra pasión por el Madrid y por La Roja. Anoche nuestro corazón estuvo partido, pero como necesitaba más cariño que Bielorrusia nosotros se lo hemos dado desde las gradas".

Porque Irina y Vladimir estuvieron ayer en el estadio de Minsk para animar a la Selección. "Nos sentimos más españoles que bielorrusos, porque nuestros mejores recuerdos son de España, no de nuestro país de nacimiento", cuentan ambos. Anoche colgaron una pancarta en la tribuna: Los niños de Chernobyl con España, ¡Hala Madrid!

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Tenían pánico a beber leche

El accidente nuclear de Chernobyl se produjo el 26 de abril de 1986. La explosión de un reactor provocó un escape radiactivo más de quinientas veces superior al que causó la bomba atómica sobre Hiroshima. Fueron evacuadas 130.000 personas de Bielorrusia y Ucrania. Según la Organización Mundial de la Salud, más de quinientos niños contrajeron cáncer de tiroides por el accidente. Vladimir e Irina escaparon a la enfermedad y a las malformaciones, pero aún hoy tienen "pánico" por ejemplo "a beber leche, porque era una de las fuentes de contaminación". Hay una zona de exclusión alrededor de la central en la que no se recomienda vivir, pero hay otras áreas que sí están habitadas y en las que persiste la contaminación, sobre todo por yodo 131 y cesio 137, los isótopos más ligeros y que mejor pudieron desplazarse. Allí la contaminación se ha incorporado al suelo y a los terrenos del cultivo, de donde pasa cada día a la cadena alimenticia. Una vía, el pasto de las vacas...

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