Liga BBVA | Barcelona 2 - Real Madrid 2

Reivindicación sin insultos

El partido de fútbol le ganó a la política. El Camp Nou estuvo mucho más pendiente del juego que de las consignas. Hubo muchas banderas independentistas y gritos de independencia en el minuto 17 de cada parte y ahí acabó todo. El Madrid vivió su clima menos hostil en años.

<b>MOSAICO. </b>El Camp Nou cantó el himno del Barça a capella mientras duraba el mosaico.
Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
Actualizado a

Uno llegó al Camp Nou con tiempo porque después de la mañanita que había vivido a base de manifestaciones, huelgas y triatlones, no era cosa de llegar tarde. Además, leyendo algunos medios, me temía un akelarre de barricadas, banderas y gritos independentistas. Nada de nada. La gente en Cataluña ha superado pantalla. Seguramente para bien. Comparado con otros Clásicos, el de ayer fue de Mary Poppins. Se hizo el mosaico a la salida de los jugadores, se gritó "independencia" en el 17 de cada parte y aquí paz y después gloria. Todos a ver el partido. Es más, una consigna tan desagradable como la que se coreaba en cada Clásico hasta ahora como la de "P... España y P... Madrid" quedó en el olvido. Y del cochinillo, ni rastro.

Por no comparecer, no compareció ni la gigantesca pancarta que desde hace años cubría buena parte del lateral del Camp Nou en la que se podía leer Catalonia is not Spain en cada Clásico. Ayer, ni rastro de ella. En su lugar apareció fugazmente una estelada con el triángulo azul mientras que en la otra punta del campo salía, ¡oh casualidad!, la estelada del triángulo amarillo propia de los independentistas de izquierdas. La pancarta de cada Barça-Madrid, y que incluso en su día se coló en la inauguración del Estadio Olímpico de Montjuïc, desapareció por arte de birli-birloque. Debería estar en la lavandería.

Pancarta. Sí que se vio una pequeña pancarta de Catalunya is not Spain en el segundo anfiteatro de lateral. Pero como tapaba un anuncio de Qatar Foundation fue retirada de inmediato. Las esteladas antes referidas sólo tapaban el anuncio de unas tiendas de deporte de Barcelona y pudieron estar más rato. No mucho más, no se crean.

Más allá de la ausencia de insultos, y de la reivindicación coreografiada, el resto fue simplemente un ejemplo de partido de fútbol entre el Barça y el Madrid. Nadie se esposó a los postes, nadie se desnudó, nadie la lió.

Noticias relacionadas

Hubo muchas banderas catalanas en el estadio, no más de las que se ven cualquier día que hay un partido grande. Sin duda, más independentistas que otras veces, pero por muchas banderas que se quisiera contar, ganaban por goleada las camisetas del Barcelona, especialmente las de Unicef. Prueba de que la gente iba a ver un partido y, de paso, a expresar su sentimiento. Nadie le dio ni bola a los políticos que se paseaban buscando su minuto de gloria en la explanada del Camp Nou una hora antes de que comenzara el partido. La gente iba a por su bocata y se preguntaba, tras conocer el once inicial de Vilanova, de qué jugaría Adriano, no que qué iba a decir Artur Mas.

Y tal como empezó, acabó, sin que nadie se acordara de estados, sin que se mancillara ni una bandera propia o extranjera. Cosa que pasaba antes. Fue un partido de fútbol y todo el mundo entendió que tocaba disfrutar de él. Y vaya si acabaron disfrutando.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados