"Ojalá fuera tengamos arbitrajes tan valientes como el de Muñiz"
Manolo Jiménez se mordió la lengua y no habló de la actuación de Muñiz Fernández en el partido contra el Getafe. Tampoco el presidente Fernando Molinos quiso hacer declaraciones ayer, pero sí reveló el sábado en el palco de forma privada una tenue crítica: el árbitro se pasó de valiente.

El estruendoso arbitraje realizado por Muñiz Fernández el sábado en La Romareda fue obviado por Manolo Jiménez, que se mordió la lengua y dijo todo con el rostro. El entrenador, habitual portavoz del Real Zaragoza, calló. También su presidente, Fernando Molinos, evitó ayer realizar declaraciones públicas. Pero según pudo saber AS, Molinos elevó en el palco de La Romareda el sábado un cortés enfado: "Ojalá fuera tengamos arbitrajes tan valientes como éste", afirmó el presidente.
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Luis García, entrenador del Getafe, no opinó del árbitro, por convicción y por costumbre. Manolo Jiménez, visiblemente afectado, por evitar males mayores. Muñiz saldó el partido con tres rojas directas a Romaric, Álvaro González y Abdel Barrada y con un penalti a favor del Getafe decisivo para su triunfo. El exceso de Romaric, más por torpeza o infortunio que por mala intención, admite la roja. Pero el penalti y la roja a Álvaro fueron el cúlmen de una serie de señalizaciones y tarjetas erróneas, aderezadas con un criterio cambiante, que enardecieron al equipo y a la grada.
Con Agapito Iglesias y Fernando Molinos habitualmente alejados de los micrófonos y con la drástica pérdida de poder del Real Zaragoza en el fútbol español, quedan por hablar Jiménez y los futbolistas. "Si a nosotros nos evalúan los árbitros, que a ellos los evaluen sus propios árbitros. No pueden usar su poder así, amonestarte por preguntarle si sabe a quién debe expulsar", argumentó Roberto. Álvaro ni hizo mención de tocar a Pedro León, Paredes sería el infractor si se juzgara penalti. Muñiz, como criticaría educadamente Molinos, se pasó de valentía.



