Betis: indiscreción arriba y 'ley del silencio' abajo
Se 'airea' la cita con Arminio y se pide prudencia a los 'curritos'.


Cronología de la enésimas metedura de pata mediática en las altas esferas verdiblancas: Guillén carga contra Álvarez Izquierdo tras el Betis-Atlético; el presidente llama a Sánchez Arminio, jefe arbitral, y se reúne con él en Madrid para limar asperezas... Y la radio oficial del Betis publicita el encuentro, casi lo oficializa. Es decir: algo que en muchos ámbitos se considera como una 'falta de ética', hablar con el jefe de los jueces, se vende como un logro. La Prensa de San Sebastián se echaba las manos a la cabeza: "¿Que el Betis se ha reunido con Arminio, el jefe de los árbitros, y además lo ha publicitado a través de la Radio Oficial? Y si el sábado le pitan al Betis un penalti dudoso... ¿Qué hace la Real, reclama a Arminio?".
Ya se vanagloriaban en el seno del Betis de haber mandado a la nevera a Álvarez Izquierdo y, efectivamente, si Teixeira la lía el sábado las suspicacias sobre la conversación entre Guillén y Arminio derivarán en otro escándalo más, después del de Pozas, el de Fabricio o el de Vidakovic.
Mientras los de arriba la lían un día sí y otro también, la tormenta levantada por las declaraciones de Vidakovic sobre La Cartuja provocó que el club convocara ayer a los empleados del Betis para solicitar cosas como "ser del club" y "tener cuidado con lo que se dice" en Twitter y otras redes sociales, una Ley del Silencio en la que habló, como no, Bosch.
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La plantilla no quiso tener un discurso 'preescrito'
Lo que se pidió ayer a los empleados del club, "cohesión en el discurso", se intentó ya con la plantilla verdiblanca, a cuyos capitanes se convocó hace unas semanas para solicitarles que tuvieran un máximo cuidado con las declaraciones. Se les llegó a sugerir, incluso, que deberían llevar casi un guión escrito a las conferencias de Prensa, algo a lo que por supuesto se negaron. Un buen gesto de los futbolistas, aunque se les puedan recriminar otros como el racionamiento máximo de las entrevistas. El mismo Pepe Mel, que nunca ha puesto problemas para comparecer ante cualquier medio, fue conminado por la entidad a que debía pasar por el filtro de la solicitud antes de aparecer en Prensa. Otro punto más de esta particular Ley del Silencio.



