"Mezclar política y deporte no es forma de llevar un club"
Ramón Condal Escudé (Selvanera, 1937) se define como un hombre hecho a sí mismo. En julio de 2011 relevó a su amigo Dani Sánchez Llibre en la presidencia del Espanyol.

Dice usted que es un hombre hecho a sí mismo. ¿Cuál es esa historia?
Nací en un pueblo de Lérida, éramos cinco hermanos y a los doce años mi padre me dio a elegir entre ser pastelero, hacerme cura o ser payés. Elegí el horno.
¿Lo de cura no le iba mucho?
¡No! Le dije a mi padre que si me hacía cura correría detrás de todas las monjas
Y se le dio bien la pastelería
A los veinte ya era pastelero mayor y me vine a Barcelona a una pastelería de la calle Gaudí, al lado de la Sagrada Familia. Entraba a las cinco de la mañana y a las tres de la tarde me escapaba corriendo para ir a ver al Espanyol. Se la quise comprar a su dueño, el señor Fusté, que era perico, y me pedía tres millones setecientas mil pesetas por ella. Era el año 61. ¡Yo solo tenía cuarenta y siete mil ahorradas! Aquel hombre se ofendió y opté por comprar un diminuto puesto en el mercado de la Sagrada Familia. Vendía chorizos y salchichones, pasé del dulce al salado de golpe
¿Seguía acudiendo a Sarrià a los partidos?
Sí. En ese mercado un directivo del club tenía varios puestos de carne. A cambio de subirle las terneras desde las cámaras al puesto, me regalaba dos entradas. Me ponía perdido de sangre, pero merecía la pena. Alguna vez también me colaba en el campo por debajo de las alambradas con un amigo músico de mi pueblo. Alguna camisa se quedó allí hecha jirones entre los pinchos
¿Y cuánto tiempo subió terneras para ir al fútbol gratis?
A los dos años ya me pude hacer socio. Me iba bien y tenía ya dieciocho puestos junto a mis hermanos en otros tantos mercados.
¿Qué jugadores recuerda de aquella época?
Al portero, Marcel Domingo, al central Oliva, que luego jugó en el Real Madrid, a Parra
Pasaron los años y de la mano de Antonio Baró entró en la directiva en el 86. ¿Qué le pidieron entonces?
Supe ver la transformación del negocio. Las mujeres de mi época compraban en el mercado, vosotras ahora lo hacéis en el supermercado. Fui vendiendo todos mis puestos con la condición de que los nuevos encargados suministrasen el producto a mis supermercados. Y así formé la cadena Condis. Para entrar en el Espanyol me pidieron que pusiera cuatro millones de pesetas a fondo perdido. Y desde entonces, salvo con Julio Pardo que salí, he estado con todas.
Fue usted quien trajo a Sánchez Llibre al club
Él era uno de mis grandes proveedores de conserva. Quería poner los cuatro millones y ni salir en la foto porque era muy vergonzoso.
Vivió la transformación del club a SAD. Pasado el tiempo y visto lo visto en algunos clubes históricos de este país, ¿se hizo bien?
Sí, aunque es importante que las acciones no las capitalice una sola persona. Repartir entre cuatro o cinco, como aquí. En el Espanyol somos más de catorce mil accionistas a día de hoy. Lo que hemos querido siempre es que el club sea de los socios, que no tenga arraigo político. Aquí no hacemos política, somos un club de fútbol. Mezclar política y deporte no es forma de llevar un club, creo.
¿Hizo bien Rosell en acudir a la manifestación del otro día?
Es libre de ir. Tiene ese sentimiento y me parece muy bien. Nosotros fuimos a la ofrenda de la mañana. Yo no he ido nunca y no voy a ir. Somos un club catalán como el que más y vamos a lo nuestro. Yo no le pregunto ni a mis hermanos a quién votan.
El Barça desearía seguir jugando la Liga española en todos los casos. ¿Y el Espanyol?
Hay otras cosas que plantearse antes que esa, como por ejemplo que los dos grandes se vayan a jugar una Liga y nos dejen a los demás tranquilos. El reparto del dinero de las televisiones, tal y como está ahora, acabará matando el fútbol. Cobrando veinticinco, ¿cómo vamos a compararnos con uno que cobra ciento cincuenta?
Pero eso lo han permitido ustedes, los presidentes.
Claro, porque ya hubo quien se cuidó de amainar todos los votos para su lado. Al final algún club acabará sacando al juvenil contra Real Madrid o Barcelona, y si no al tiempo.
Llamarse Espanyol, en Cataluña, y pretender que no se hable de política en los tiempos que corren, ¿difícil?
Aquí admitimos a todos, de izquierdas, de derechas, nacionalistas, no nacionalistas y se puede convivir así.
Pero el Barça siempre ha defendido la identidad catalana, el "más que un club"
Sí, ellos hace unos años tuvieron la gran suerte de iniciarse por ahí y aquí había varias familias que iban por otro camino. Pero al pasar a SAD el club es de todos, de los catorce mil accionistas. Mucha gente huye del poderío ese tan grande. Por eso este club representa como nadie a la Cataluña real. La del ciudadano al que le cuesta llegar a final de mes, como el club, la del que paga una hipoteca, como nosotros, que hemos hecho el estadio para tener arraigo, patrimonio. Es nuestro mayor orgullo.
¿Entonces no echa de menos Sarrià?
No lo echo de menos porque vivo allí. Compré un piso exactamente en el lugar donde yo tenía mis dos asientos de socio. ¡Y a la misma altura! El quinto piso era el bueno. No me he mudado, solo que antes tenía el campo de fútbol delante y ahora tengo hierba y árboles cuando salgo a la terraza.
¿La ley Concursal es una ayuda o una trampa para el fútbol?
Es una verdadera trampa. ¿Qué pasaría si todos hiciéramos igual? Lo que hay que aplicar es lo que hacemos nosotros, equilibrar ingreso y gasto. Este año ya estamos a cero. Soy un hombre de metas, en la vida si te lo propones lo logras todo. Claro, primero hay que remangarse, segundo, como dice Guardiola, a las ocho de la mañana estar arriba y tercero ir hacia lo que quieres lograr. Yo sin dinero y sin estudios he conseguido situarme.
¿Entiende el socio que tener este estadio y pagarlo tiene un precio deportivo?
Sí, lo entiende. Nuestras armas son escasas. Ni a nivel político ni institucional nos han ayudado nada. El presidente del Athletic me contaba el otro día que les hacen una maravilla de estadio a coste cero. Nosotros al banco tenemos que llevar el boli
Entonces el no posicionarse ¿tiene un precio?
Bueno, ahora no se puede hacer de ninguna manera. Mira lo que ha pasado con el Valencia. Nosotros estamos contentos con lo que hemos hecho.
¿A qué atribuye las cuatro mil bajas de socios que ha habido esta temporada?
En un ochenta por ciento a la crisis. El otro veinte por ciento a que las expectativas deportivas de acudir a Europa no se han cumplido. La cantera requiere tiempo. No hay resultados inmediatos. Cada año hacemos malabarismos.
Pero la cantera que más frutos da es la del Barcelona.
Sí pero porque cada año nos quita un par de jugadores a nosotros, al Villarreal, al Racing No podemos competir cuando llegan a los chavales de dieciséis años y les ofrecen dinero, coche y casa, antes podías contratar a los catorce años, ahora no. Un día antes de cumplir los dieciocho van al padre y a la madre, les buscan un trabajo y adiós muy buenas.
Le veo soliviantado
Sobre todo con los horarios. Da pena ver los estadios. En Getafe contra el Barça no había ni media entrada. ¡Cómo quieren que se vaya al fútbol a las once de la noche para llegar a las dos de la mañana a casa! Acabarán con el fútbol y los chavales se darán al botellón.
¿Cuál es esa anécdota que no va a olvidar?
Una colectiva. En un partido con el Zaragoza Lara me dijo que bajara al vestuario con él a prometer una prima a los jugadores. Lo hizo, y nada más salir me dice: "Muchacho, entra y diles que la prima se ha escapado, ni uno ha tenido el valor de levantarse y aplaudir". Perdieron un buen dinero por no ser agradecidos. ¡Qué burros fueron! Les iba a repartir diez o quince millones de pesetas a uno por cabeza. Ganaron pero no hubo prima.
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Le está costando arrancar al equipo este año.
Sí. Hemos perdido cuatro partidos en el descuento. Hemos tenido tres jugadores lesionados en el mismo dedo del pie a la vez... Todos nos equivocamos, yo lo hice el otro día cuando dije que ya no es cada socio un voto. Nunca debí decir eso. No quise herir a nadie.



