La Copa del 92 fue grandiosa
Los goles de Schuster y Futre coronaron un primer tiempo perfecto de los de Luis

Abierto el debate sobre sí el partido de hace una semana en Mónaco fue el mejor de la historia del Atlético, en AS destacamos los mejores encuentros de la gloriosa historia colchonera. Coincidiendo con Bernardo Salazar, Alfredo Relaño e Iñako en que la reciente exhibición ante el Chelsea fue posiblemente la mejor actuación del Atleti de siempre, sobre todo en ese primer tiempo de leyenda, no podemos olvidar el partido que marcó a la actual generación de cuarentañeros atléticos. Aquel 27 de junio de 1992 cuando el Atleti ganó la Copa del Rey al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabeú.
Luis Aragonés ganó el partido con una charla mítica y emotiva (la pueden leer en el primer capítulo del libro de Sentimieno Atlético. Cien años de sueños, alegrías y desencantos) y con un planteamiento magistral que superó y dejó sin reacción a Leo Beenhakker.
El Sabio de Hortaleza colocó a Futre a banda cambiada y Chendo dejó su sitio en el lateral derecho para marcar al hombre al portugués. Esa autopista que se creó por la banda derecha del Madrid la aprovecharon Moya, Soler y Manolo para atormentar a Paco Buyo. Un golpe franco Made in Schuster sirvió para que el Atlético se pusiera por delante en el minuto seis. El alemán se equivocó y fue a celebrar el gol con la hinchada del Madrid, rectificando su error y yéndose rápidamente a la parroquía colchonera.
Noticias relacionadas
A la media hora de juego, Futre recogió, nadie sabe aún como, una pelota en profundidad de Manolo y la empaló en la pimera escuadra de la portería de Buyo sentenciando la final, aunque la exhibición colchonera no cesó hasta el descanso. La baja de Gica Hagi, sustituido en el minuto 12 por Alfonso por una fuerte entrada de Superlópez, la ineficacia de Beenhakker en el banquillo (ya se sabía que Benito Floro era su sustituto después de la final) y la agresividad y el perfecto fútbol de contragolpe de Luis liquidaron al Madrid.
Ni cuando Míchel tuvo ocasión de reducir distancias en el minuto 69 desde el punto de penalti, y Abel le paró la pena máxima, corrió peligro la victoria del Atleti. Raúl estaba en Tenerife ese 27 de junio de 1992. Ese día ganó el campeonato de España de cadetes con el Atlético de Madrid. No se quitó la camiseta tras el partido y siguió la final por la televisión con su elástica colchonera. Y, según cuenta en su libro Raúl. El futuro, aquel, hasta entonces, fue el día más feliz de su vida. Ese día cumplió 15 años.



