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El 'demonio' está triste

Liga BBVA | Real Madrid 3 - Granada 0

El 'demonio' está triste

El 'demonio' está triste

Cristiano marcó dos goles y no los celebró: ¿Se quiere marchar? El Granada, todo voluntad, se quedó con diez en el 58'. Modric gustó; Higuaín, otra diana

Bajó la espuma del Madrid después del subidón de la Supercopa. Menos revoluciones, menos intensidad, aunque suficiente concentración para resolver el compromiso con el Granada, un rival de la otra Liga, de los que sufrirán hasta el final por salvar la categoría. Fueron noventa minutos de trámite, parsimoniosos por el bando blanco, y cargados de inocua voluntad en las filas de Anquela. No hubo ni reedición de Alcorconazo ni sombra de que pudiera ocurrir. Lo que sucedió es que Cristiano aprovechó para sumar dos goles que confirman la vuelta a su letal normalidad, aunque desvelaron una inquietante tristeza interior que pone en alerta al club y al madridismo.

Mourinho tuvo a bien dar a Modric la oportunidad de presentar credenciales, a la vez que avisaba en baja voz a Özil de que no le conviene dormirse. Modric se convirtió con dos movimientos en el animador del partido. Metido entre líneas, de mediapunta por delante de Khedira y Xabi Alonso, supo trazar con elegancia y determinación. En tres minutos ya le había servido un gol en bandeja a Callejón y a los veintitrés, hizo lo propio con Benzema, pero el francés no ve red desde que empezó la temporada.

Del Granada llegaban las noticias esperadas: equipo disciplinado, ordenado, replegado y atento a sacar premio de alguna jugada suelta. Muy poca pimienta para un enemigo blanco de tanto cuajo. La curva del partido llevaba por su propia inercia hacia el gol del Madrid y llegó con la inesperada colaboración de un desafortunado Toño, que ya es raro: Cristiano disparó sin ángulo, de zurda, pegado a la línea de fondo y el balón pasó entre las piernas del guardameta.

Sin celebración. El portugués no lo celebró, transmitiendo un mensaje preocupante. ¿Qué le sucede a Cristiano? ¿No es feliz y se quiere marchar? Con la pregunta aún volando sobre el Bernabéu, el 'demonio' que tanto temía Anquela volvió a sacar tajada de un rechace de Toño. Segundo gol y segunda cara de circunstancias de Cristiano. No recibió con cariño los abrazos de sus compañeros, no esbozó la mínima sonrisa. Su actitud podría tener que ver con un fuerte golpe en la rodilla que minutos antes recibió de Borja, y que después le obligó a ser sustituido, con gestos de dolor. Pero no era esa la razón. La pose de Cristiano era una carga de profundidad que puede explotar con serias consecuencias si nadie interviene con premura en el club.

Lo que quedaba de partido no fue más que un lento discurrir hacia un final que tardaba en llegar para el Granada. Más todavía cuando el central Borja había visto la roja por la referida entrada a Cristiano. Los de Anquela ya sólo defendían la honra, sin opción alguna a dar un susto al Madrid. En esta inferioridad tampoco les echó una mano el árbitro, dando por bueno el tercer gol, firmado por Higuaín, pero generado en fuera de juego por Benzema. El Pipa mantiene la tensión como buen depredador de área, dando una productividad excelente que le rehabilita ante el madridismo después de un verano con la confianza en el alambre.

Bajó aquí definitivamente el gas del encuentro y los dos equipos habrían pactado irse diez días de vacaciones. Quedó en la grada el buen sabor de un Modric que apunta a dar momentos de gloria, pese a su exagerada apariencia de fragilidad. No es fácil que un recién llegado aporte tanto en una hora de juego que disfrutó. Mou puede sacar petróleo del croata en lo que será una temporada muy dura.

El silbido final del árbitro vino a ser una bendición para todos, actores y espectadores, porque el espectáculo se convertía por momentos en insufrible. El Granada pasó por Madrid muy en su papel de modesto con orgullo, y la grada se fue a casa con una pregunta: ¿Qué le ocurre a Cristiano?