Víctor Pérez premia a un Valladolid muy superior
Iborra remató al larguero en la ocasión más clara del Levante

El Valladolid logró su segunda victoria y suma seis puntos. Con el equipo a medio hacer, los de Djukic mandan en los partidos y mantienen su portería a cero en una continuación de las claves que le llevaron la temporada pasada al ascenso. Enfrente estaba un Levante que dio sensación de no querer el balón y de estar cansado. Y es que el ritmo jueves domingo se le puede hacer duro a un equipo veterano y poco acostumbrado a estos maratones.
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El equipo de Djukic mostró sus credenciales desde el primer momento. Quería el balón, fiel a su filosofía. No tenía problema el Levante en regalárselo ya que colocó un muro defensivo que repelía cualquier acercamiento de los blanquivioletas y lo fiaba todo a los contragolpes y al acierto de Ángel. Éste no estuvo certero en las dos ocasiones que tuvo. En ambas falló Rukavina, lateral derecho del Valladolid, que dejó dos balones francos a Juanlu y se los sirvió a Ángel, pero los remates del delantero no fueron a portería. Y el Valladolid, a lo suyo. Moviendo el balón con paciencia, buscando un agujero en la banda de Pedro López. Y lo fue encontrando poco a poco hasta que Rukavina puso un centro y Navarro, que salía a hacer la cobertura, cortó el balón con la mano. Penalti y segunda tarjeta amarilla que suponía su expulsión. Víctor Pérez, que falló una pena máxima en La Romareda en la primera jornada, no erró esta vez e hizo justicia al único equipo que quiso el balón.
Expulsión. Con 10 jugadores sobre el campo, el Levante tenía que cambiar el guión. Para ello, Juan Ignacio retiró del campo al hombre que más problemas había creado a la zaga vallisoletana, Ángel, para dar entrada a Verdes y recomponer así su defensa. El plan le duró un minuto, lo que tardó Diop en derribar a Óscar dentro del área. Víctor Pérez volvió a batir a Munúa y encarrilaba la victoria. El Zhar, el único goleador del Levante hasta el momento, salió a falta de media hora, pero ya parecía demasiado tarde. El partido se abrió, el balón viajó de área a área y se sucedieron las ocasiones. Iborra estrelló el balón en el larguero, pero el resultado ya era inamovible.



