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Maquillajes Leo Messi

Liga BBVA | Osasuna 1 - Barcelona 2

Maquillajes Leo Messi

Maquillajes Leo Messi

El argentino marca dos goles y salva a un mal Barça. Fàbregas vuelve a ser intrascendente. Osasuna perdió al quedarse con diez tras el empate en orsay.

El Capotillo de San Fermín, ese poltergeist que cada año le salva la vida a decenas de mozos en los encierros, traicionó a los suyos y salvó al Barcelona, que ayer salió del Reyno de Navarra dándose con un canto en los dientes. De otra forma, no se explica que el Barça acabara ganando por 1-2 uno de los peores partidos que se le recuerdan en tiempo. Más allá de la intercesión divina, ya puede el Barça poner velas a Messi, que incluso sin jugar bien es determinante. Eso y que el árbitro acabó por sacar de quicio a todo el mundo. Sus decisiones fueron malas para ambos, pero sin duda, fue Osasuna el que salió peor parado, porque el gol del empate del Barça surgió de una serie de despropósitos arbitrales digna de figurar en un libro de récords. Seguramente, Muñiz ya estaba por entonces bastante satisfecho con haber pasado a la historia como el primer colegiado que expulsa a Vilanova en un ibérico alarde de "aquí estoy yo para marcar el territorio, forastero".

La actuación del Barça en Pamplona, que se confirma como un campo terrible para los catalanes más allá de que haga sol, frío o niebla, deja varias certezas. La primera es que por mucha experiencia adquirida que tengas de otras extracciones de muela en Pamplona, es que en el Reyno tienen que jugar los buenos. En Pamplona no valen rotaciones. El Barça sólo fue mínimamente reconocible cuando Xavi y Pedro comparecieron en el terreno de juego. El orden de uno y la fe del otro permitieron a Messi despertar del letargo en el que estaba sumido y remontar un partido que tenía una pinta malísima para el Barça. La segunda certeza es que Fàbregas, a día de hoy, no está para asumir jerarquía en este equipo. Ayer volvió a ser tristemente intrascendente.

Despiste inicial.

Para no faltar a la tradición de los últimos años, el Barça volvió a salir sospechosamente atolondrado a jugar el partido. Osasuna, en cambio, volvió a aplicar la receta Mendilibar que tan buen resultado le ha dado en los últimos enfrentamientos entre ambos: presión muy adelantada y mayor agresividad. Y la receta dio su fruto a los 16 minutos justo cuando se produjo un error en cadena de la defensa barcelonista. Alves dejó centrar a Lamah, Piqué la dejó pasar fiando la suerte del centro a Alba, que no vio llegar a Llorente como un mercancías que conectó una espléndida volea ante la que nada pudo hacer Valdés, que a los 30 segundos de encuentro ya había salvado al su equipo.

Poco a poco, el Barça se fue recomponiendo y se hizo el dueño del partido. Pero la fragilidad exhibida en el área propia sólo era comparable a la falta de contundencia mostrada ante Andrés Fernández. Hasta seis ocasiones tuvo el Barça en los primeros 45 minutos para empatar sin jugar bien. Un poste de Tello y un clamoroso error de Iniesta fueron las más destacadas.

En la segunda, el Barça jugó mucho peor que en la primera, pero estuvo más efectivo. Justo después de que Nino perdonara un uno contra uno ante Valdés, Messi empató en fuera de juego y ya contra diez -Puñal fue expulsado por protestar- el propio Leo maquilló un partido en el que el Barça transitó peligrosamente por la cornisa.

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