Nuevo día de novatadas
Otro error defensivo propicia la derrota del Celta

Entrar en la Universidad tiene un precio que no suele gustar a muchos. Da igual que seas un alumno aventajado, porque debes someterte a la tiranía de los veteranos. Es la ley del más fuerte y el Celta debe abandonar su timidez para hacerse respetar. Otro error defensivo volvió a ser suficiente para que los de Paco Herrera sumaran su segunda derrota consecutiva en su regreso a Primera División.
Esta vez ni siquiera el buen juego sirvió de consuelo, más que nada porque no lo hubo, especialmente en una esperpéntica primera parte. Lo lógico es que el cuadro olívico se encaminara al túnel de vestuarios en el descanso con un buen saco de goles en la espalda. Los palos, hasta en tres ocasiones, y el colegiado Pérez Montero, que se equivocó al anular un gol legal de Agirretxe a instancias de su juez de línea, evitaron la catástrofe.
Álex López intentó tirar del carro en solitario, mientras arriba Aspas y De Lucas pretendían sorprender con alguna de sus genialidades. Demasiado poco ante un rival con tanta calidad en sus botas. Los nuevos debían aparecer. Especialmente escondido estuvo Krohn-Dehli en el primer acto. El internacional danés no aportó absolutamente nada en sus primeros cuarenta y cinco minutos como celeste. No sé si alguien le echó la bronca en el descanso, en perfecto inglés claro, pero el caso es que el menudo extremo cambió completamente el chip en la reanudación. Creó más peligro en tres minutos que en los tres cuartos de hora anteriores. Aspas y De Lucas se lo agradecieron especialmente. El moañés y el catalán conectaron con su habitual complicidad y la zaga no pudo pararles. Quique adelantó a los vigueses y el sol apareció entre las nubes.
Ciclón Agirretxe.
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La sonrisa inundó a los vigueses tras muchos minutos de sufrimiento. Fue circunstancial. Como se suele decir, poco duró la alegría en la casa del pobre. Agirretxe se vistió de villano, héroe para los locales, y liquidó el duelo en siete minutos de locura. Primero aprovechó un genial eslalom de Griezmann y después no tuvo piedad de una defensa excesivamente inocente. Gustavo Cabral cometió un error de bulto al intentar controlar el esférico dentro del área pequeña, el cuero golpeó en el pecho de Túñez y el delantero local no perdonó. Fue el más listo de la clase para resolver con pillería una acción de novatos.
A pesar del jarro de agua fría, los celestes no se resignaron y buscaron el tanto del empate hasta el último minuto. Continuaron Iago Aspas y Álex López con su batalla particular, pero fue en balde. Claudio Bravo estuvo siempre atento. El Celta volvió a pagar la novatada una semana más. Debe ponerle fin a su inocencia. El casillero está a cero y en la tercera jornada está prohibido fallar.



