Sin aire y sin ideas

Liga BBVA | Real Madrid 1 - Valencia 1

Sin aire y sin ideas

Sin aire y sin ideas

Marcó Higuaín, pero el Madrid jugó muy ahogado. Cristiano, Özil y Lass, bajos. Casillas y Pepe, groggys. Empató Jonas y polémico gol anulado a Soldado.

Volaron dos puntos del Bernabéu en la primera jornada. Se los llevó el Valencia sin necesidad de mucho arte, aliado con los elementos, explotando el desplome general de un Madrid irreconocible por el bajo rendimiento de alguno de sus mejores jugadores. Ya fuera por el calor aplastante, por los desajustes del debut o por la sucesión de calamidades físicas que padeció el equipo blanco, lo evidente es que al campeón no le respondieron las piernas ni le fluyeron las ideas.

Desde el primer pase se anunció un partido lentorro y trabado. El Madrid no desprendía la electricidad que le hizo intratable la pasada temporada. Solamente Di María mostraba otro nervio y apoyado en su izquierda de oro rompió la hipnosis general con una asistencia de lujo a Higuaín, que el argentino llevó a la red en una nueva modalidad de tri-remate. Diego Alves, soberbio guardameta, se lo puso complicado al Pipa antes de rendirse en el mano a mano.

Bajonazo.

No marcaba el reloj aún diez minutos de batalla y la diana de Higuaín en otro tiempo habría sido el principio de un recital. Pero no. En la atmósfera plomiza se palpaba que el Valencia no se arrugaba, consciente de que la sala de máquinas del Madrid no carburaba. Ni Lass, ni mucho menos Özil y tampoco Xabi Alonso, encontraban herramientas para imponer jerarquía.

Pellegrino, técnico inteligente, supo envolver en fino papel celofán al núcleo duro enemigo. Sin prisas, con un disciplinado trabajo defensivo, dando un pasito adelante, metió al Madrid en la espesura. Todo el aparente apresto blanco no llegaba más que por impulsos esporádicos, a veces en chispazos de un Cristiano paseante, otras por disparos lejanos de Xabi... Muy poco, tan poco que el Valencia se atrevió a jugárselo todo a una carta en una falta al borde del descanso y empató. Jonas clavó un remate de cabeza y en el salto quedaron muy malheridos Casillas y Pepe. Estaba escrito: no era la mejor tarde del campeón.

Al vestuario se marchó Ramos con una brecha en la frente, Pepe vendado y conmocionado, Casillas groggy y el Madrid muy aturdido, consciente de que no tenía luces para afrontar lo que esperaba al regreso de la caseta. El Valencia se había subido a las barbas, igual que ya lo hizo en mayo, confirmando su categoría.

Mourinho se quedó sin Pepe, al que evacuaron al hospital por el tremendo golpe en la cabeza, aunque Casillas sí regresó en la segunda parte, lo que resultó un alivio para un Bernabéu que empezaba a inquietarse con mucha razón. Y es que el Valencia volvió a dejar sin respiración a la grada cuando Soldado marcó burlando a Casillas en una escapada. El asistente indicó fuera de juego previo del ariete, Pellegrino y su banquillo no daban crédito a la decisión, el lío estaba montado. Ninguna imagen dejaba clara la jugada, el juez de línea no tuvo dudas.

Mourinho.

La paciencia de Mourinho se agotó con este sobresalto: Benzema entró en escena por Lass. Empezaba la ofensiva a bayoneta calada. Di María volvió a sacar el tiralíneas para que Higuaín rematara al larguero, Cristiano asomaba en su tibieza, y entró también Callejón para buscar la jugada mágica que no llegaba. Y no llegó porque Gago, Feghouli, Jonas y la línea defensiva valencianista no cedió un metro y porque bajo palos Diego Alves fue un gigante. Casillas quedó como un espectador más toda la segunda parte, a pesar de que Piatti y el peleón debutante Valdez quisieron inquietarle sin ninguna suerte.

El partido se desinfló al final sin épica blanca, en la aceptación general de que los dos puntos volaban porque el Madrid está lejos de su velocidad de crucero.