Fabrice golea a los 16 años
Fabrice hizo el gol más joven de la historia de la Liga.

No puede entrar en las discotecas, ni conducir un coche, pero le ha bastado apenas media hora para entrar por la puerta grande en la historia de la Liga. Fabrice, con tan sólo 16 años y 98 días, ya escribió su nombre con letras de oro en el libro del Málaga nada más pisar el césped de Balaídos, cuando entró en sustitución de Seba al inicio de la segunda parte. Se convertía así en el debutante más joven de siempre del club malacitano. Sin embargo, el discípulo de Eto'o no se conformó con tal hito y quiso empezar a crear época. Es cierto que se le vio algo nervioso en los primeros minutos, pero pronto entró en acción para demostrar todo su potencial. A seis minutos para el final, realizó una gran jugada dentro del área y definió con maestría. El tanto lo evitó el poste in extremis. Sin embargo, Buonanotte cogió el rechace y, tras hacer una genial acción personal, le concedió una segunda oportunidad al nuevo talento africano. Esta vez no perdonó el niño de Camerún. Con el pecho, con el corazón, depositó el cuero en la red y mató al Celta de un zarpazo. Sustituye así a Muniain como el goleador más joven de la historia de la Liga.
También hay que concederle parte del mérito a Manuel Pellegrini, que confió en el imberbe delantero camerunés cuando su equipo peor lo estaba pasando. Tras una primera parte de tanteo, pero no exenta de ocasiones, el delirio llegó tras el descanso. El Celta se quitó los nervios y se lanzó sin complejos a por la victoria, mostrando todo su potencial. Dispusieron los de Herrera de hasta tres claras ocasiones en menos de diez minutos, pero la falta de acierto y Willy Caballero evitaron el tanto local.
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El palo, protagonista. Los dos guardametas, Javi Varas y Willy Caballero, completaron un gran encuentro, aunque también es cierto que contaron con una pequeña dosis de fortuna. De Lucas fue el que menos suerte tuvo. Fue el jugador más peligroso de los locales, pero la suerte no estuvo ayer de su lado. En su ocasión más clara, se plantó solo ante Willy y por fin pudo superar al cancerbero. Sin embargo, se encontró con un nuevo oponente, el palo, que desvió el esférico cuando Balaídos ya cantaba el gol.
La magia la puso Isco, muy activo toda la tarde. Con el duelo convertido en un correcalles, silenció Balaídos con un imponente trallazo. La portería de Varas tembló tras golpear el balón en la cruceta. Ya en el descuento, y cuando el Celta estaba volcado a la desesperada en busca del empate, llegó la acción más inverosímil del choque. Gustavo Cabral tuvo el punto en sus botas al encontrarse el balón dentro del área tras un magistral pase de tacón de Joan Tomas. Con todo a favor y la portería vacía, estrelló el esférico en el larguero.



