TROFEO DE PARÍS | PSG 2 (1)- BARCELONA 2 (4)

La cantera del Barça pesó más que los fichajes del París SG

Al equipo azulgrana le remontaron dos goles en la segunda parte, pero acabó ganando en los panaltis. Rafinha y Messi marcaron para el equipo de Tito. Ibra y Camara para el de Ancelotti.

La cantera del Barça pesó más que los fichajes del París SG
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Las pachangas somnolientas de verano dejaron paso a un envite emocionante aderezado con morbo. Cuesta asimilarlo, pero sólo quedan dos semanas para el pistoletazo de salida de Liga y los rivales de poco pelaje para ya no son bienvenidos para el Barcelona. 'Guantear' con el Paris Saint Germain sirvió para acelerar el rodaje azulgrana y confirmó que el proyecto de Tito Vilanova va a ser una prolongación al exitoso de Guardiola. En París se vio un encuentro impropio de verano, con ritmo de competición y para más fortuna con goles. Además quedó confirmado una vez más el buen aspecto de la gente del filial con actuaciones como la de Rafinha, autor del primer tanto, y de Sergi Roberto, un sustituto de altura cuando Xavi necesite descanso. Fue el equipo azulgrana el que llevó siempre la iniciativa aunque al final el PSG se revolvió con goles de Ibrahimovic, de penalti, y de Camara para terminar cediendo el Trofeo de París en los penaltis.

Si al renombre del equipo parisino le añadimos el morbo que siempre supone ver a Ibrahimovic enfrentándose al Barcelona, nos sale el mejor plan para un sábado de agosto. Más viendo cómo los jugadores del filial abren paso a los buques insignias como Puyol o Sergi Busquets. Ambos saltaron al Parque de los Príncipes para enfrentarse a un PSG iluminado por el resplandor de las estrellas como Ibrahimovic, Pastore, Lavezzi y Nené. Sólo se echó en falta a Thiago Silva que a esas horas ya celebraba el pase a las semifinales de los Juegos Olímpicos. Si el brasileño hubiera estado esta tarde en París quizás el PSG no hubiera encajado el primer tanto con tanta celeridad. Un mal despeje de Alex tras un centro al corazón del área de Alexis lo aprovechó Rafinha para batir a Douchez.

El vertiginoso ritmo impuesto por el Paris Saint Germain desde el comienzo no desquició en absoluto a un Barça de bloque macizo inquebrantable en defensa. Sacaba pecho cuando Lavezzi y Nené salían propulsados por las bandas y recuperaba rápidamente para cargar el juego de ataque sobre la banda diestra de Dani Alves. Si el brasileño no conseguía romper a su excompañero Maxwell, la responsabilidad se trasladaba a posiciones céntricas por donde aparecía Leo Messi en plan jefe de obra. Entonces lo que parecía ser un inconveniente se transformaba en una solución de garantías cuando se ofrecía como vía de escape en ataque. Sacaba la escuadra y el cartabón para inventarse asistencias u oxigenaba el juego con los centrocampistas cuando los parisinos juntaban líneas. Una medular más joven de lo habitual, pero con las ideas tan claras como los 'mayores'. Sobre todo Sergi Roberto. El tarraconense cuajó una primera parte excelente tanto en la contención como en la salida del balón.

Del Paris Saint Germain apenas se pudo sacar algo positivo en la primera mitad. Hemos mencionado la flojera en defensa pero el técnico italiano tiene trabajo por delante hasta conseguir que todos los jefes de arriba se compenetren con los currantes.

Las caras del Barcelona cambiaron en la segunda mitad pero el aspecto fue el mismo. Bartra, Dos Santos, Montoya y Pinto relevaron a Puyol, Busquets, Planas y Valdés. El equipo azulgrana no soltó nunca el control del balón y por inercia, y con la ayuda del colegiado, dieron con el segundo tanto en menos de diez minutos. Un resbalón de Alexis ante Sakho fue interpretado como pena máxima por Saïd Ennjimi y Leo Messi lo transformó para convertirse ya en pichichi del Barcelona en esta pretemporada con cuatro goles.

El PSG saca petróleo con lo mínimo

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El partido estaba en manos del Barça pero aun así el PSG se metió en el encuentro casi sin quererlo. No asomaba por la portería de Pinto, pero una patada de Montoya a Lavezzi dentro del área dio a Ibra el gustazo de marcar a su exequipo. Su único y último gozo porque el sueco enfiló el banquillo poco después sin emocionar el día de su debut en París.

El Barcelona tenía domando al PSG cuando entró al campo la totalidad de la artillería pesada. Xavi, Cesc, Iniesta, Pedro y Piqué tuvieron casi media hora para coger ritmo de juego tras la Eurocopa. De esa toma de contacto sacó petróleo el Paris Saint Germain con el gol del empate. Un saque de esquina lo aprovechó Camara para cabecear mientras Pinto hacía la estatua. Sin jugar nada, el PSG arrancó el empate que llevó el Trofeo de París a los penaltis. Ahí emergió Pinto con dos estiradas para meterse el trofeo bajo el brazo.

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