AMISTOSO | RAJA CASABLANCA 0 - BARCELONA 8

Leo Messi escenifica el hambre del Barça de Tito Vilanova

Gran debut del argentino, que marcó tres goles en 45 minutos. El Barça fue un equipo vertical, agresivo y comprometido. Alexis (2), Alves, Sergi Gómez y Deulofeu redondearon la goleada.

Leo Messi, autor de un hat-trick ante el Raja Casablanca.
Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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El millón de euros que vinculaba la presencia de Messi en el partido de ayer entre el Raja de Casablanca y el Barça estaba más que justificado. El astro argentino empieza fuerte la pretemporada. En 45 minutos marcó un hat-trick que vino a demostrar que Leo sigue con hambre, que no conoce amistosos o que los del Raja le deben dinero. Desde el primer minuto, Messi desmontó cualquier esquema de juego, se hizo el dueño del partido, mandó, asumió galones en consonancia al brazalete de capitán que lució y goleó como un campeón e incluso cedió a Alves el lanzamiento de un penalti de lo dadivoso que se sentía y que supuso el 0-6, preludio del 0-8 con el que el Barça liquidó su segundo compromiso de pretemporada. El Barça de Tito sale hambriento.

Cuando se dice eso de que ver a un jugador difícilmente justifica una entrada, y más si hablamos de partidos de pretemporada, no nos estaremos refiriendo a actuaciones como la que Leo Messi completó ayer en Tánger. Qué gustazo, incluso a esas intempestivas horas. Fue de esos partidos que empiezas a ver a las doce de la noche, con sueño y pereza, pero que después de dos apariciones del argentino acabas por desear que no termine nunca.

Messi marcó tres en la primera parte en su versión más generosa. De hecho, jugó retrasado y se hartó de dar asistencias. Pero Afellay no tenía el día. De haberlo tenido, el 0-5 con el que acabó la primera parte parecería ridículo.

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Pero el Barcelona fue más que un Messi sublime. Fue un equipo vertical, agresivo y comprometido. Recordó mucho a aquel que dirigía entre muchas dudas por parte del respetable un inexperto Guardiola hace cuatro años en una pretemporada en Escocia. Un equipo con hambre.

El recital de Messi no fue la única buena noticia para el Barça en la madrugada de ayer. Vilanova puede estar feliz de ver a un Messi a tope, pero también de ver como Bartra y Sergi Roberto demuestran que no hay en el mercado muchos mejores que ellos.

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