Los 80 dejaron paso a una etapa de luces y sombras
Capítulo 3. Los gloriosos 80 para el Castilla dieron paso a una década más difícil. El equipo bajó a Segunda B en 1990, pero ascendió inmediatamente con García Remón. El descenso en 1997 fue más duro y el filial, ya Real Madrid B, vivió una larga travesía por esta categoría...


El Castilla empezó los 90 con mal pie: tras doce temporadas en Segunda, descendió en 1990. Fue criticada la dirección deportiva y en concreto la compra para el primer equipo de Ruggeri, del Logroñés, que supuso la salida del filial de Vílchez, Aragón, Maqueda y Rosagro rumbo a Las Gaunas. El Castilla bajó y, por cambios en la normativa, pasó a llamarse Real Madrid Deportivo.
García Remón devolvió al equipo a Segunda a la primera. El filial, que pasó a ser Madrid B, sufrió en su regreso, pero luego se convirtió de nuevo en uno de los importantes de la categoría. En la 1993-94 debutó Rafa Benítez como técnico: estuvo dos años (Raúl jugó con él sólo un encuentro, ante el Palamós), con un breve ascenso al primer equipo ayudando a Del Bosque.
La 1995-96 trajo polémica. El curso acababa con un Madrid B-Almería y el empate valía a ambos: acabó 1-1 y se habló e investigó un presunto soborno que implicaba al técnico madridista, Sergio Egea, y doce jugadores.
En la campaña 1996-97, la cosa se torció. El Madrid B arrancó mal y una pésima racha tras las Navidades acabó con el cese de Egea. Toni Grande se hizo cargo del equipo, pero no remontó. El filial inició una larga travesía por Segunda B. Jugó la fase de ascenso en 1998 y 1999, con Portugal, y 2002, con López Caro, pero sin suerte. Dolorosa fue la primera, cuando el Barça B de Xavi y Puyol ascendió en el Bernabéu y Lorenzo Sanz mandó a Van Gaal "a berrear a su casa", por sus excesos en la celebración de los goles. La Segunda B se convirtió en una pesadilla de la que le costó despertar...
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Dos descensos en los noventa
La década de los noventa dejó dos temporadas con final amargo para el filial madridista: en 1990 (con Del Bosque) y en 1997 (con Sergio Egea y, tras su destitución, Grande) el equipo descendió, cerrando sus dos mejores rachas en Segunda, doce y seis temporadas, respectivamente. El primero fue un leve borrón, porque el filial subió al año siguiente. Tras el segundo, no regresaría a Segunda hasta 2005.



