El día para fijarse en las pequeñas cosas

Amistoso | Barreda 0 - Racing 9

El día para fijarse en las pequeñas cosas

El día para fijarse en las pequeñas cosas

nacho cubero

Unzué utilizó el laboratorio de Solvay para ensayar su fórmula

Solvay tiene, con toda probabilidad, el mejor laboratorio de Cantabria. No está, claro, en su campo de fútbol, sino a 300 metros, pero para el Racing es como si lo estuviera. El estadio de Barreda, con su venerable y ya casi única tribuna de madera y su siempre cuidado césped, le ha servido al club de la capital en muchas ocasiones para probar nuevas fórmulas. Lo hizo Mandiá contra el Sporting y Portugal contra la Real. Ayer, con menos rival, claro, lo hizo Juan Carlos Unzué. Y no se chamuscó al manipular los elementos.

Contar aquí el partido no tiene sentido. No lo hubo. La diferencia, hasta en número de jugadores, es demasiado grande como para que el Barreda Balompié (fantástico nombre) pudiera plantar cara. Lo importante ayer era fijarse en las pequeñas cosas que el técnico navarro está mezclando y qué resultado dan. Y no tuvo mala pinta. Lo primero, lo más importante sin duda, la cuestión de la fe. Decíamos ayer (en este caso, en sentido literal, no como Fray Luis de León) que Portugal naufragó en su apuesta por el fútbol combinativo porque no consiguió que un vestuario con currículum y colmillo retorcido creyera en ello. El grupo de meritorios que ahora porta ese escudo da la sensación de que sí cree en el fútbol que les propone Unzué. Primer paso. Y que, me arriesgo, sí cree en Unzué. Segundo paso.

Velocidad. La disposición táctica es clara: tiqui-taca, versión Barça, no versión Roja. Con un único pivote y extremos-extremos. Ni un pelotazo, balones al portero, centrales abiertos, pivote que se ofrece, movilidad por dentro... Llevan nueve entrenamientos y ayer se vio que la música ya les suena y contra el Barreda, un Tercera, improvisaron la letra cuando se les olvidaba y sobró, incluso.

El partido, faltaba más a estas alturas, dejó interrogantes. El más serio, sin duda, es a qué velocidad puede el equipo hacer lo que le piden. Rápido, ganas y deleitas. Lento, se convierte en fútbol de taca-taca. Que es otra cosa. Yuste, por ejemplo, el pivote que llega del Cádiz, ayer pareció manejarse una marcha por debajo de lo necesario. Con Rivero, en cambio, la fluidez aumenta. En la faceta defensiva, sin embargo, Yuste abarca mucho más. Lo de la manta, ya saben. O la cabeza o los pies.

Otra: en la portería parece que Sotres sufrirá cuando le den repetidamente la pelota al pie. Cuando se la den a Mario sufriremos los demás. Del resto de los nuevos, detalles y un gran gol de Assulin y menos participación de Longás (técnicamente, el mejor del equipo), Dorca y Saizar.