Condal cumple un año con dos asignaturas pendientes
Ir a Europa y no perder socios, los deberes por realizar


El próximo jueves, 12 de julio, Ramon Condal cumplirá un año como presidente del Espanyol después de ser escogido en esa fecha de 2011, en el estadio de Cornellà-El Prat, gracias a obtener el apoyo del 94,36 por ciento del accionariado presente. El proyecto post-Dani (aunque el máximo accionista ha seguido mandando a la sombra) se sustentaba en tres pilares. A nivel social, el crecimiento de los socios hasta 40.000; a nivel deportivo, jugar cada dos o tres años en Europa; y, por último, a nivel económico, reducir la amplia deuda del club. Condal cumple su primer aniversario respondiendo, por el momento, únicamente en el tercer punto. El club ha mantenido una política económica de ventas y austeridad que le ha hecho terminar el último ejercicio con un pequeño superávit (superior al millón de euros), lo que demuestra un cambio de tendencia en la política económica y una reducción de la deuda neta que se presentará en la próxima Junta General de Accionistas.
Si la herida financiera comienza a cerrarse, se abre la social. En la pasada campaña hubo una pequeña reducción de socios (3.500) y se espera que en la presente se repita ese descenso, que deje el número de abonados más cerca de los 30.000 que de los 35.000, lejos del objetivo de 40.000 que se puso el presidente a su aterrizaje. Seguramente, ese punto esta íntimamente ligado al deportivo: jugar en Europa cada dos o tres temporadas. Después de que durante tres cuartas partes de la competición el equipo estuvo en zona europea, al final se derrumbó. Aunque en esta campaña nadie del Consejo quiere pronunciar esta palabra tabú, el proyecto del presidente se basa también en este éxito deportivo que, más tarde o más temprano, debe fraguarse para alcanzar el éxito.
Más que nunca, con la economía controlada, el proyecto de Condal depende del balón.
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