Mario Gómez amarga una vez más a Cristiano

GRUPO B | ALEMANIA 1 - PORTUGAL 0

Mario Gómez amarga una vez más a Cristiano

Mario Gómez amarga una vez más a Cristiano

KERIM OKTEN

EFE

El delantero del Bayern hizo el único gol y, como ya sucedió en la Champions, volvió a cruzarse en el camino del luso. Neuer también fue de nuevo clave. Pepe estrelló un balón en el larguero.

Alemania sigue de moda en las competiciones de tronío. Por saber reinventarse, por mantener sus costumbres de raza y amor propio, y por apropiarse de algunos dones tan españoles que están de moda. Su debut no fue brillante pero da sensación de que hay materia prima. Uno de sus ciertos ha sido apropiarse de la paciencia ante los cerrojos. Otro, nutrir a su centro del campo de más neuronas que caballos. Sólo le sobró el miedo con ventaja. Siempre pareció más que su adversario. Ganó a Portugal con más sufrimiento que justicia, ya que Pepe y Varela desaprovecharon dos ocasiones intermitentes de oro. Pudo pasar cualquier cosa y sucedió lo de últimamente. Que Mario mete más goles claves que Cristiano, ya pasó en la Champions, y que Neuer es más importante de lo que al astro madridista le gustaría.

El conjunto de Löw sobrevivió gracias a su aire de mayor ambición, a su rocosa defensa y debido a sus diversas alternativas para solventar los problemas. Tras no encontrar el premio por la vía de la verticalidad a la que acostumbra, lo halló recurriendo al faro que siempre aparece para que jamás se marche el día: Mario Gómez. Esta vez, un centro medido de Khedira desde la derecha, cuando mayor era el atasco, valió para que el espigado delantero del Bayern deshiciera un empate tedioso al que se aferró Portugal durante demasiado tiempo. El gol, bonito por el pase y precioso por el remate, dejaba a esas horas el grupo B con tanto miedo como olor a muerte.

Primer tiempo con superioridad alemana

De Alemania fueron las intenciones en el primer tiempo y de Portugal, el conformismo y la mala fortuna. La banda de Cristiano jugó siempre rodeada de complejos, concienciada de su inferioridad. Metida en su cueva. Le venía bien la igualada. Le costó desperezarse, aunque cuando lo hizo, gustó. Cuando vio la luz, por compromiso y con el marcador en contra, se dio cuenta del error que arrinconaba. Jamás, hasta entonces, había sacado partido a su guía. Sólo se atrevió a enviar balones largos, salpicados con demasiadas pérdidas. Portugal pareció querer demostrarle (sin éxito) al mundo que no sólo vive del astro del Madrid. Confundió el camino al atacar por otras vías. Con sus invenciones (balones a Nani, zapatazados a Postiga) no hizo más que desesperar al personal por no saber conectar con el único jugador que siempre mira a la portería. Con Dinamarca lanzada en el grupo, no le bastará con defenderse por costumbre. Únicamente al final, con la obligación de dársela a Cristiano para encontrar soluciones de urgencia, Portugal se plantó ante Neuer con verdadera continuidad y ahínco.

Con tan poca ambición, el equipo de Bento llegó una sola vez a orillas de Neuer en los primeros cuarenta y cinco minutos. Tras un córner y después de un balón rebotado. Pero, eso sí, Pepe, protagonista en área ajena, pudo dar la sorpresa con una sutileza impropia de su rudeza: estrelló su rosca en la madera y, tras el rebote, dejó sus ilusiones por el suelo sobre la mismísima línea.

Con Portugal a la espera de acontecimientos, Alemania mandó sin aplicarse. Se encontró con el balón porque su rival no lo quería. No supo muy bien qué hacer con él. Dominó sin arrollar. Circuló sin penetrar. Khedira mostró un gran tono, aunque le faltó pericia para encontrar huecos entre tantas piernas. Özil, el mejor cuando le apetece, se perdió en sus continuas caídas a banda y a Scheweinsteiger le sobró caminar con tanta asiduidad. Sin la chispa adecuada, sin el toque vertical recordado, Muller y Mario Gómez sólo bebieron de Podolski, cuya llegada desde atrás mejora con los años. El probó un par de veces desde lejos. Sin más.

Portugal, a la desesperada

La reanudación trajo más nervio y espacios. Y con ellos los mejores detalles. Cristiano se acercó al balón al no conseguir que el esférico realizará el camino contrario. Conectó con un buen Coentrao y pudo asociarse con más fluidez con el recambio de Postiga. Alemania, ya con el resultado a favor, se replegó más de lo debido y acabó encomendado a Neuer, un seguro de vida. El 1-0 no le sirve a Alemania para tirar cohetes, pero sí para avisar a España de que sigue fuerte. Mientras, a Portugal, sólo le vale para entender que o se encomienda a Cristiano o no vivirá en el grupo de la muerte.

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